Agua en Córdoba. Los diques serranos terminan este verano en buen nivel: la comparación con los años anteriores
Actualmente, solo uno supera el nivel del vertedero. Pero en general lucen con un nivel mayor para esta época que en los tres años pasados: un alivio para encarar los meses de bajas lluvias en Córdoba. Datos y comparaciones.
Está a punto de cerrar un verano algo más lluvioso que el promedio de los anteriores y los diques serranos cordobeses lo saben.
Sobre fines de febrero, los cinco mayores embalses están por encima del nivel que registraban en la misma época de los tres años anteriores.
Se trata de una buena noticia para Córdoba: que los diques lleguen a cerrar el verano con alto nivel asegura una provisión normal de agua para las ciudades que la potabilizan desde esas fuentes, incluida la Capital (que concentra casi el 40% de la población cordobesa).
El buen nivel suma además en la temporada turística, porque favorece al uso recreativo de los lagos y mejora su imagen paisajística.
Por estos días, sólo el dique San Roque está por encima del nivel de su vertedero. El embalse del sur del Valle de Punilla lleva varias semanas en esa alta condición de acumulación.
No se descarta que si se producen en las zonas serranas algunas lluvias relevantes, el inicio del otoño pueda mostrar otros vertederos erogando excesos hídricos también.
En lo que va del verano, los otros grandes (Los Molinos, Embalse, Cruz del Eje y La Viña) no llegaron a superar sus niveles de vertederos, pero en varios de ellos el área de Recursos Hídricos de la Provincia resolvió abrir sus válvulas para liberar agua antes de que lleguen a sus topes, para prever una mayor capacidad de acumulación en caso de lluvias intensas.
Sin esa salida, es probable que algunos más habrían superado sus vertederos en algunas jornadas de febrero.

Comparaciones de niveles de diques
El relevamiento de los cinco mayores embalses muestra que todos están hoy con un leve mejor nivel que hace una semana (ha aumentado el ingreso de agua en los últimos días).
Comparado con un mes atrás, la diferencia se agranda algo más y se hace mucho más notoria cuando el cotejo se estira a dos meses atrás (mediados de diciembre) cuando se medían niveles de entre dos y seis metros menos de agua que ahora, según los casos.
En tanto, las comparaciones con los fines de febrero de los tres veranos anteriores muestran que el nivel actual es en todos los casos superior.
Asoma, de todos modos, una excepción a esa regla: el Embalse del río Tercero, en el Valle de Calamuchita, tiene ahora casi dos metros más que hace un año, pero registra niveles idénticos a los que reportaba hace dos y hace tres años atrás. El dato vuelve a confirmar que el mayor lago cordobés (de unas 5.700 hectáreas) es también el más estable en subas y bajas.
Por contraste, el que mayores diferencias a favor registra ahora en relación con los tres años anteriores es La Viña, en el Valle de Traslasierra.
En verano, en días sin aportes de lluvias desde sus ríos tributarios, los lagos cordobeses bajan en promedio entre dos y cuatro centímetros por jornada, vía evaporación o vía extracciones para consumo o riego, por ejemplo.

Uno por uno, los cinco mayores
San Roque. Actualmente está en 35,57 metros, con 27 centímetros por arriba de su embudo. A mediados de enero ya había empezado a superar esa cota. Hoy tiene 10 centímetros más que hace una semana, 25 centímetros más que hace un mes y 3,30 metros más que hace dos meses. Si se compara con los años anteriores a esta altura, el dique de Punilla tiene 30 centímetros más que hace un año (el verano pasado también había sido el único en llegar a su vertedero), pero 2,7 metros más que hace dos y 2,4 metros que hace tres años.
Los Molinos. Está ahora con 52,50 metros, a medio metro del nivel del vertedero. Es un metro más que hace una semana y notorios cuatro metros más que hace dos meses. En el cotejo con los fines de febrero de los tres veranos anteriores, se observa que ahora muestra 1,90 más que hace un año, 3,30 metros más que hace dos veranos, y 3,80 metros más que hace tres años.
Embalse. El lago de Calamuchita registra ahora 45,20 metros de altura, a 1,30 de su vertedero. Son 70 centímetros más que una semana atrás, un metro más que hace un mes, y 2,4 metros por arriba que dos meses atrás. Si se compara con los tres años pasados, se ubica actualmente 1,75 metros por arriba que hace uno, pero con llamativos idénticos registros al actual hace dos y tres años atrás.

La Viña. Con sus 97,40 metros medidos ahora, se ubica a 3,1 metros de su alto vertedero. Su suba en este verano fue marcada: hace una semana medía 1,5 metros menos, hace un mes eran dos metros menos y hace dos meses la diferencia era de seis metros menos que hoy. Respecto de los últimos tres años, ahora registra 4,30 metros más de nivel que hace uno, y notorios 12,5 metros más que hace dos años, y 7 metros más que hace tres.
Cruz del Eje. El embalse Arturo Illia reporta ahora 35,85 metros, a 1,35 de alcanzar el nivel de su vertedero. Son apenas tres centímetros más que hace una semana pero 1,45 metros más que hace dos meses. Comparado con los tres años pasados, en 2025 a esta altura estaba con 1,25 metros menos, en 2024 eran 4,40 metros menos y en 2023 se midieron 4,75 metros menos que ahora.

La calidad del agua, otro tema
Más allá de los niveles de acumulación de agua para un verano que aún no terminó, la otra cuestión clave de los embalses serranos es la calidad del agua que acumulan.
En ese marco, sigue siendo crítica la situación del dique San Roque, por décadas de deterioro ambiental acumulado, que se manifiesta en la alta presencia de algas (cianobacterias) que complican incluso su aprovechamiento recreativo y encarecen los procesos de potabilización de sus aguas.
Aunque en otra escala, también Los Molinos viene mostrando como señal de advertencia un paulatino deterioro en la calidad de sus aguas.
En ambos casos, se marca a la ausencia de tratamiento de cloacas en sus cuencas como factor más determinante. En la zona del San Roque, recién en los últimos años se avanzó en una mayor cobertura de redes, pero que tardará años en mostrar sus primeros efectos. En el entorno de Los Molinos –con una muy creciente urbanización en la última década– esa mejora de infraestructura sigue pendiente.

El caso de La Quebrada, en Sierras Chicas
Entre la docena de diques de menor tamaño que también componen el mapa hídrico de Córdoba, uno clave por su aporte de agua potable en la zona más poblada del interior provincial es La Quebrada, en la región de Sierras Chicas.
Ese pequeño embalse, vecino a Río Ceballos, está actualmente con 33,20 metros, a 80 centímetros de su vertedero, nivel al que llegó a mediados de enero pasado.
Hace dos meses se ubicaba en una marca similar a la actual. Comparado con los tres años anteriores, saltan notorias diferencias: hace un año tenía 7,20 metros menos que ahora, hace dos años eran 9,80 metros menos y hace tres se anotaban 9,90 menos que hoy.



