Dios desde la máquina
Mauricio Macri trasladó a todos los porteños la bendición apostólica que le enviara el papa Francisco. Así, parece haber un sentimiento de que llegó ese dios que nos resolverá todos los problemas. Agustina Boldrini.
En la Antigua Grecia, entre el 500 a. C. y el 220 a. C., floreció la cultura teatral. Un recurso de las obras de aquel momento (ojo, todavía hoy podemos encontrarlo) era hacer aparecer a una deidad por medio de poleas, para que pusiera punto final al problema que los personajes humanos no podían resolver. Este artilugio, en latín, recibió el nombre deus ex machina (dios desde la máquina).
Actualmente, en el ámbito de las letras o de los filmes, esta expresión se usa para hacer alusión a un desenlace que no se deduce de manera lógica de la trama, sino en el cual entra en acción un personaje del que no tuvimos noticias a lo largo de todo el relato, o bien se conoce un dato en el último tramo que resuelve todo.
Por ejemplo, en el clásico Caperucita Roja , el lobo se come a la abuela, pero como si fuera un milagro, aparece el cazador –de quien no sabíamos nada en todo el cuento–, mata a la bestia, rescata a la señora y todos viven felices para siempre.
A salvo. La semana pasada, el papa Francisco le envió una carta al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. En ella exhortó al pueblo a cooperar "en la construcción de una sociedad cada vez más fraterna, en la que nadie se sienta extraño o postergado".
El mandatario no tardó en publicar la misiva en su cuenta de Facebook. Se manifestó emocionado y con la intención de trasladar la bendición apostólica a todos los porteños. Y con esto parece que los argentinos nos sentimos a salvo.
"Con la promesa de Messi y la bendición del nuevo papa, la Argentina tiene todo para ganar el Mundial 2014", titulaban algunos portales de Internet. Fah… Si esto no es un deus ex machina , ¿entonces qué?
Cuando el cardenal francés Jean-Louis Tauran anunció que Jorge Mario Bergoglio era el elegido, la emoción invadió a los argentinos; y desde aquel momento, parece haber un sentimiento de que llegó ese dios que nos resolverá todos los problemas.
En este punto, es interesante citar lo que dijo el filósofo italiano Gianni Vattimo: "El Papa viene del fin del mundo, no de Marte". Es decir, hay una novedad en lo que se refiere a la nacionalidad del Sumo Pontífice, pero no es un deus ex machina .
Eduardo Galeano, en El libro de los abrazos , nos invita a reflexionar sobre este tema. Cuenta el uruguayo que un grupo de misioneros visitó a un cacique. Este escuchó con atención la propaganda religiosa. Cuando los evangelizadores terminaron de hablar, se quedaron esperando la respuesta del cacique, quien, tras meditar unos minutos, dijo: "Eso rasca. Y rasca mucho, y rasca muy bien –y sentenció–: pero rasca donde no pica".

