Dicen que no existen: pero que los hay, los hay
Si el milagro es una intervención divina, algo natural o científicamente incomprobable, ¿los milagros dependen del no desarrollo de la ciencia para sobrevivir? Laura Leonelli Morey.
Si el milagro es una intervención divina, algo natural o científicamente incomprobable, ¿los milagros dependen del no desarrollo de la ciencia para sobrevivir? ¿Pierden terreno con el avance de la ciencia? ¿Lo que antes era milagroso, ya no lo es? ¿Existe una suerte de relativismo y de evolución histórica del milagro?
Es curioso cómo en la historia de la religión se nombran milagros que ya no se ven; como el crecimiento de una pierna amputada. Hoy parecen ser menos contundentes, como la cura del cáncer que se le atribuyó a Ceferino Namuncurá para beatificarlo. Si la ciencia descubriera la explicación racional de esa curación, ¿Ceferino dejará de ser beato?
Ahora bien, si al menos el 70 por ciento cree en milagros, se podría argumentar que tanta gente no puede estar equivocada. Eso en lógica se denomina la falacia de la mayoría pero no estamos hablando aquí de pensamiento racional.
¿Hay un perfil único de quienes creen en milagros? Tal vez no: la verdad -si es que alguien la sabe- pareciera diferir según la persona, a pesar de los intentos institucionales de "monopolizar" estos fenómenos paranormales, como señala mi amiga (católica) Soledad. Ella viaja a Catamarca a pedirle milagros a la Virgen del Valle. Sin embargo, religiosos más ortodoxos la considerarían hereje: también cree en la energía, la Pachamama y el Gauchito Gil. Ninguna zonza.
Tal vez, los milagros sean como las brujas: no existen, pero que los hay, los hay. Después de todo, la discusión se resume a algo milagroso: la fe (¿o al pensamiento mágico?).

