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Devaluación, segmentación y la gran pregunta

"Habrá buen movimiento, pero muchos llegrán sobre la hora y pelearán precios", vaticinan.

16 de diciembre de 2018 a las 12:01 a. m.
Devaluación, segmentación y la gran pregunta

La primera impresión que domina la escena, a un par de semanas del inicio de la temporada, es que se registra un alto nivel de reservas de alojamiento en los establecimientos más categorizados, mientras que en los de servicios y costos medios y bajos por ahora hay más consultas que confirmaciones.

No es sorpresa. Es el escenario previsible tras la devaluación del peso, que varió el escenario para los destinos nacionales masivos de verano, como la costa bonaerense y las sierras cordobesas.

Esa devaluación configuró una segmentación más aguda entre dos mercados. Uno es el de sustitución, por el que muchos de los que durante años vacacionaban en el exterior, con dólar barato, ahora lo harán dentro del país. Es una buena nueva para los destinos nacionales, porque se trata, además, del sector con mayor poder de gasto.

El otro mercado, mayoritario en cantidad, es el de las clases medias, que suelen ser el componente central de la demanda para Córdoba y para la costa atlántica. Son las que recalculan una y otra vez sus costos para vacacionar y que este año, con el impacto de la recesión, revisan si saldrán y, en ese caso, con cuánto.

El primer segmento alimenta al sector más categorizado, que parece tener asegurado un buen verano. El segundo debería nutrir a los alojamientos de mediana y menor jerarquía y costo, que componen el 70 por ciento de la oferta en Córdoba.

El combo perfecto para una excelente temporada en los destinos nacionales sería el que sume un dólar alto que limite la “exportación” de argentinos e “importe” extranjeros, pero junto con un mercado interno con niveles de consumo aceptables para las capas medias.

El gran interrogante para Córdoba es si este verano esos sectores medios sostendrán esa masa relevante que históricamente nutrió a las Sierras.

En ese marco, las tarifas juegan un papel clave. “Que las buenas expectativas no empujen a subir precios que las desinflen”, advierten desde oficinas estatales. Hasta ahora, la mayoría de los establecimientos serranos ha fijado precios con aumentos (en promedio, del 30 por ciento) por debajo de la inflación anual.