Desvestido para la ocasión
Cuando vamos a pedir trabajo, cuidamos llevar saco y corbata, porque está instalado en el imaginario colectivo que ese tipo de vestimenta es sinónimo de seriedad. Aunque, vale la pena aclararlo, también suele ser el disfraz preferido de los estafadores y los chantas. Juan Carlos Carranza.
En general, siempre nos vestimos para la ocasión. Cuando vamos a pedir trabajo, cuidamos llevar saco y corbata, porque está instalado en el imaginario colectivo que ese tipo de vestimenta es sinónimo de seriedad. Aunque, vale la pena aclararlo, también suele ser el disfraz preferido de los estafadores y los chantas (sobran los ejemplos). Cuando acudimos a una cita amorosa, nos ponemos las mejores pilchas, si es necesario compramos zapatos nuevos y, luego de una buena ducha y perfume, vamos con fe a la conquista. Cuando las mujeres quieren seducirnos, basta que algunos trapos pongan en relieve sus mejores curvas y nosotros caemos en la trampa, gustosos.Quienes conocen de protocolo dicen que no es correcto que una mujer lleve blanco a una fiesta de casamiento (es sólo para la novia) o asistir con traje largo a una ópera si no se ha anunciado oficialmente que se trata de una función de gala. En este caso, lo recomendado es vestido de noche para las señoras y esmoquin para los caballeros.Otra ocasión en la que se debe cuidar la vestimenta es cuando vamos a conocer a los suegros. Las consejeras femeninas dirían que las mujeres deben vestir en forma conservadora, para causar mejor impresión. Dignidad ante todo. Ahora bien, hay numerosas reglas y consejos para vestirse según el lugar y el momento que se presente. Pero no hay nada escrito en relación con la ropa interior, sobre cuál es la adecuada según cada caso. Algunas mujeres consultadas sostienen que la ropa interior tiene directa relación con las expectativas que genera una salida. Así, cuando las chicas están decididas a dormir solas esa noche, la ropa interior no tendrá demasiada importancia."Bien podrían pedirle prestado un calzón a la abuela si hay nulas esperanzas de una noche romántica", explica Cacho Yerom, quien en su tiempo libre vende ropa íntima por catálogo.La otra arista del problema es cuando existen riesgos de sufrir alguna contingencia, accidente o problema de salud en plena calle, que dejen a la vista de todo el mundo la última barrera que cubre nuestras partes nobles."Hay gente que prefiere morirse de un infarto en la calle antes que llamar a un servicio de emergencia porque ese día no se puso la ropa interior adecuada", esclarece Cacho Yerom, el consultor estrella de este espacio."Es mejor una muerte rápida y no una agonía con calzoncillo sin elástico", completa Yerom.

