“Control preventivo y sorpresa: llevaba un ladrillo de cocaína escondido en el capot del auto”. Así tituló, con evidente gancho, la Policía de Córdoba una publicación en la red social X el pasado martes, poco después de las 12.
El tuit, según denunciaron desde la fiscalía de Lucha contra el Narcotráfico de San Francisco, frustró una serie de allanamientos que se tenían que desarrollar en cascada luego de ese control, que no fue sorpresivo ni preventivo, sino indicado en el marco de una investigación que llevaba seis meses sobre Aldo Ferrero, quien sería el principal jugador del narcomenudeo en Morteros, un exconvicto por drogas que opera con la fachada de un puesto de venta de sandías y melones.
La fiscal María Florencia Bortoluss presentó un pedido de investigación en mesa de entrada de Tribunales para que se iniciaran actuaciones y se determinara quién publicó el tuit, quién lo autorizó y por qué no se consultó a la fiscalía para no entorpecer una investigación en curso.

En el tuit se publicó que en la ruta, a la altura de Brinkmann, se detuvo a un hombre de 55 años con un kilo de cocaína. Y se exhibieron fotos del auto, un Citroen C4 Lounge, propiedad del próspero comerciante sandiero.
La indicación judicial a la Policía Caminera era controlar el vehículo, comprobar la identidad del conductor y llamar a la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) para revisar el vehículo. Con la constatación, se iban a derivar cinco allanamientos, que esperaban esta confirmación en el Juzgado de Control.
Apenas vieron el tuit, desde la fiscalía pidieron que se borrara el posteo. Y se hizo. Pero ya se había replicado en varios medios de comunicación. Hubo pedidos de la Policía para que levantara tras la queja del Ministerio Público Fiscal (MPF). Algunos medios, como La Voz, accedieron.

Los allanamientos se hicieron, pero no se encontró más droga, ni elementos de corte, ni las balanzas para el fraccionamiento.
Se detuvo a la pareja de Ferrero y en cinco allanamientos en Morteros (en los barrios Urquiza y Malvinas) y en Manuel Belgrano, en Brinkmann, se secuestraron un automóvil de alta gama, dos motocicletas, aires acondicionados y televisores. Todos estos productos, en viviendas precarias, en propiedad de personas sin ingresos justificables, llevaron a que se considerara de manera indicial que se trataba de ganancias por comercializar drogas.
Aldo Ferrero tenía antecedentes por la ley de estupefacientes 23737, hizo un juicio abreviado, cumplió su pena de prisión y utilizaba un puesto de venta de sandías para ejercer el delito, según confirmó el comunicado que sacó el MPF. Durante el tiempo que estuvo preso, Morteros quedó en manos del grupo liderado por el capo narco Yiyo Ramallo, con ramificaciones en Los Monos y en otros carteles rosarinos. Tras la caída de Yiyo, volvió Ferrero a manejar la plaza. Las drogas las comercializaba tanto en Morteros como en Brinkmann.

En los allanamientos sólo se pudieron secuestrar dos teléfonos. Los peritajes indicarán si se borraron conversaciones, fotos o videos, y si son recuperables o no. No se halló otro vehículo, de una marca de alta gama, que según la investigación preliminar también utilizaba Ferrero y algunos integrantes de su clan para la comercialización.
A Ferrero se le imputó “tenencia con fines de comercialización”, pero la complicación que tuvo el procedimiento no permitió avanzar más allá con la posibilidad de agravar la figura con el número de partícipes y el tamaño de la organización.
La apresurada comunicación policial benefició al narco. Eso cree la fiscalía. Pero si bien la presentación de la representante del MPF no considera como hipótesis el dolo, tampoco la descarta y solicita que se investigue todo el suceso.

