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Demostró que está bien ser buena gente

Alegría. Emoción. El ambiente que se respira en Villa Cura Brochero tiene esos condimentos. 

14 de septiembre de 2013 a las 03:50 p. m.
Redacción La Voz
Demostró que está bien ser buena gente

Alegría. Emoción. El ambiente que se respira en Villa Cura Brochero tiene esos condimentos. Todos están felices de estar. Los peregrinos, por ser parte de este día histórico; los vecinos del pueblo, por ser parte del milagro que propició José Gabriel Brochero con su incansable trajinar. Este será recordado como un día bisagra para Traslasierra. El oeste cordobés es ahora el lugar donde vivió un hombre santo. Beato por ahora, en la escala de la Iglesia Católica; santo para la gente. Un enviado del Vaticano decía ayer que Brochero era un adelantado. Y, seguramente, el papa Francisco estaba pensando en el cura de Traslasierra cuando dijo que se necesitaban más pastores "con olor a oveja".Lo extraordinario de Brochero es que cambió la realidad de esta región poniendo en práctica lo que aprendió como cura y también calzándose el traje de político, cuando hizo falta golpear los despachos de los gobernantes para mejorar las condiciones de su pueblo.Brochero no buscaba la beatificación cuando a lomo de su mula iba haciendo caminos al andar (precisamente donde no los había). No buscaba ser venerado en los altares cuando atendía a los enfermos de lepra o intentaba redimir a los presos de las cárceles. Cuando las fuerzas y la salud lo abandonaron, se dedicó a rezar por los hombres pasados, presentes y los por venir. Las virtudes heroicas de este personaje son su legado para la posteridad. Son el último regalo de este pequeño gran sacerdote para su pueblo. Deberían ser inspiración para las futuras generaciones (pensando más en nuestra clase política), sobre todo para demostrar que está bien ser buena gente. Como lo fue Brochero.