Temas del día:

De rotundo impacto en la salud infantil

30 de junio de 2017 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
De rotundo impacto en la salud infantil

Sólo el acceso a agua potable ha tenido tanto impacto como la vacunación, en materia de salud pública, para prevenir enfermedades, internaciones, epidemias y muertes, en especial en niños.

Por ejemplo, la viruela se declaró erradicada del mundo en 1980. Y la poliomie­litis, causante no sólo de muertes, sino de severa discapacidad, no está presente ni en la Argentina ni en la mayor parte del mundo por la inmunización.

Por esa razón, en la mayoría de los países desarrollados, como los europeos, la vacunación no es facultativa, sino obligatoria.

Y es que, así como su impacto en la salud es enorme y cuantificable, también lo es el riesgo de que, por desalentar o flexibilizar esta estrategia, la población vuelva a quedar expuesta a las consecuencias de enfermedades hoy controladas o erradicadas con las vacunas.

Un caso contundente en la Argentina es el de la hepatitis A, que antes de 2005 –año en que se introdujo la vacuna en niños– registraba más de 40 mil casos al año, y en su forma fulminante era la principal causa de trasplantes he­páticos pediátricos. Sólo cinco años después, los casos bajaron a unos 300 en todo el país, y desde marzo de 2008 dejó de haber trasplantes de hígado por hepatitis A en niños, según datos del Ministerio de Salud de la Nación.

La mortalidad de bebés menores de 6 meses por tos convulsa, además, re­gistró una drástica reducción del 80 por ciento desde 2011, cuando comenzó a aplicarse en el país la triple bacteriana acelular en embarazadas.

Otro ejemplo es la introducción, en 2012, de la vacuna contra el neumococo, que generó una reducción del 50 por ciento en los casos de neumonías en los niños. A su vez, las internaciones por neumonías bacterianas en menores de 5 años mermaron un 47 por ciento, en tanto que las meningitis a neumococo disminuyeron un 40,1 por ciento en los bebés.

Desde 2009, además, no hay síndrome de rubéola congénita ni rubéola. Y en 2000 se registró el último caso endémico de sarampión. Desde entonces sólo hubo casos importados.

¿Cómo se logró? Gracias a las vacunas gratuitas y obligatorias.