De murales perdidos y la inseguridad en los museos
Las deficiencias en la problemática de la protección del patrimonio cultural cordobés señaladas por la arquitecta María Rebeca Medina se expresaron claramente con el descubrimiento de la desaparición de los murales originales de la Capilla del Buen Pastor.
Las deficiencias en la problemática de la protección del patrimonio cultural cordobés señaladas por la arquitecta María Rebeca Medina se expresaron claramente con el descubrimiento de la desaparición de los murales originales de la Capilla del Buen Pastor.Un tesoro que integraba uno de los puntos que hoy recibe mayor cantidad de visitas turísticas en la ciudad de Córdoba, en el Paseo Buen Pastor, fue robado o vendido, y la noticia recién se conoció varias décadas después, gracias al trabajo de la investigadora de arte María Antonia Benedetti.Tal como contó este diario, el reemplazo de las obras originales por copias se habría producido entre 1966 y 1973.En años anteriores, la provincia de Córdoba había sufrido tres históricas pérdidas de bienes culturales: la venta de parte del tesoro religioso de la Catedral de Córdoba que comenzó a fines de los años '70, el robo al castillo de Fritz Mandl en La Cumbre en 1990 y el robo de buena parte de la colección arqueológica del museo Ambato de La Falda en 2008. En los tres casos se trató de robos millonarios que dejaron un enorme vacío en el patrimonio cultural provincial. "Zona roja" El arqueólogo cordobés Alfonso Uribe, además de confirmar que Córdoba es una zona roja en el tráfico de bienes culturales, señaló que de los más de 200 museos que hay en la provincia cerca del 80 por ciento no tiene bien inventariados sus bienes. Además, entre el 60 y el 70 por ciento carece de sistema eficiente de vigilancia y alarma.Todos estos datos explican por qué es tan difícil proteger y recuperar los bienes culturales. En definitiva, la Provincia de Córdoba no conoce con precisión cómo está compuesto su tesoro cultural. Es más fácil con los inmuebles, porque no se roban los edificios de las iglesias o las casas históricas, pero es mucho más complicado con los muebles y objetos que, al no estar bien inventariados ni bien protegidos, se roban y trafican con mayor simpleza. Si un objeto no está bien catalogado, valorado y fotografiado, a las instituciones encargadas de evitar su tráfico, como Interpol, le resulta muy complicado identificarlo.El Comité de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales que comenzó a funcionar en Córdoba, a tono con el contexto nacional que creó un organismo similar para todo el país, ya no existe. Tuvo su última reunión el año pasado y en su inactividad influyeron los hechos de que la administración provincial nunca le otorgó presupuesto, personal ni una sede para su funcionamiento.La restauradora cordobesa Blanca Freytes, que integró esa comisión mientras funcionó, afirmó que "como en la frase 'sin clientes no hay trata', el robo de bienes culturales seguirá acumulando casos y causas en grandes y cómodos cajones de escritorios mientras la legislación no acompañe o no sea aplicada en su totalidad". Jornadas Esta problemática será central en las futuras Quintas Jornadas de Patrimonio y Arte Litúrgico que se realizarán en la ciudad de Córdoba los días 10 y 11 de noviembre, organizadas por la delegación argentina del Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (Cicop). La reunión prevé reunir a historiadores, arqueólogos, arquitectos, archivistas y restauradores, entre otros, para reflexionar en torno a la importancia de la conservación del patrimonio religioso y del arte litúrgico de los distintos credos.

