De cómo la “botinera” Wanda estimula nuestra lectura
Sabido es que los viejos observamos atentamente el devenir de los acontecimientos.
Sabido es que los viejos observamos atentamente el devenir de los acontecimientos. No sabemos cómo, cuándo y por qué las cosas se desmadraron tanto como para que no haya un mango para nada, salvo para alimentar el narcotráfico o para llenar estadios de fútbol o espectáculos. Esta preocupación es motivo de sesudas conversaciones, mientras picamos alguito a la salida del curso de neuropsicolingüística o la clase de yoga. También es sabido que la concurrencia a los mil y un talleres para mayores es eminentemente femenina. Una nunca sabe si esa supremacía obedece a la calidad del género o a la mera cantidad: a partir de cierta edad, hay muchísimas más mujeres que hombres. Un taller muy frecuentado es, por razones obvias, el de memoria. Otro, el de computación. Este último nos permite acceder a las redes sociales y saber qué hacen nuestros nietos y conocidos y qué pasa en la farándula. Sin embargo, a los fines vecinales, no hay Web que sustituya la cola del colectivo. Por culpa del paro de choferes, me quedé sin saber cómo siguió la historia del hombre que fugó con la acompañante terapéutica. El señor supuestamente era inválido. Volviendo al tema, acá hay un problema de sinapsis. Si recordáramos el estilo de vida que tanto ensalzamos y lo contrastáramos con lo que hoy nos atrae de Facebook y blogs de chimentos, nos daríamos cuenta de que somos parte del desmadre. O cómplices. "Si no fuera por Internet, la lectura habría muerto", aseguró "la Coca", que le saca el jugo a la banda ancha. Cuando hace pausa, se queja porque la nieta vive pegada al celular y no la llama ni le manda e-mails . La "profe" la animó a que dijera qué había estado leyendo en pantalla. Sin ruborizarse, la susodicha abordó la separación de Wanda Nara con pelos y señales. Usó un léxico que, debo reconocerlo, no se escucha en la feria. "El universo de la botinera es cruento, porque abundan las rubias fotogénicas, superproducidas y con adiestramiento erótico…", abogó "la Coca". Luego se explayó sobre el último concepto, porque las noticias sobre la ¿ex? de Maxi López vienen con varios links . Uno conduce a un recetario amoroso, "para que no te pase lo que a Wanda o Evelyn" (Scheidel, quien ganó insólita fama gracias al divorcio). El recetario está lleno de consejos incomprobables o irrealizables. Pero "la Coca" quedó fascinada con la palabra "feromonas", una sustancia química que manda la señal de acción. Abundancia Algunos sostienen que, paradójicamente, el fenómeno de la autoedición logró que haya muchos más libros para menos leedores. Algo parecido ocurre con la plástica. Desde que todos pintan, más expositores se tienen que repartir un público menguante o atraído por otras manifestaciones. De la misma forma, muchos lectores son tipo "Coca". No quieren textos: quieren información entretenida. La encuentran en la Web, sin obstáculos pero también sin filtros.

