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El cura Torres dice que se preocupó por su madre

Fue durante la protesta realizada en ocasión de su asunción en la parroquia la Cripta, de la que tomó posesión.

03 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Especial)
El cura Torres dice que se preocupó por su madre

Apenas suena el teléfono, el párroco Pedro Javier Torres atiende con voz cansada pero tranquila. Hace menos de 24 horas que se mudó a la Cripta de Villa Belgrano. Tras el accidentado oficio religioso de anteanoche, durante el cual monseñor Carlos Ñáñez lo puso en funciones por el término de seis años, el padre Torres se dirigió a sus nuevos aposentos. Su antecesor, Víctor Acha, se declaró en rebeldía por la "falta de diálogo" con el obispo. "Tú, Carlos José (Ñáñez), dices que has hablado conmigo, pero en realidad no me has escuchado", reprochó Acha el domingo en la misa interrumpida por alrededor de 50 laicos del grupo "Sin Tapujos". Dados los inconvenientes, la celebración se prolongó hasta pasadas las 21. A la salida, numerosos fieles, amigos y parientes del padre Torres lo saludaron efusivamente. No menos de cien habían ido especialmente a apoyarlo, sabiendo la que se venía. "Yo estaba muy preocupado por mi mamá, que es una señora mayor …", comentó ayer el sacerdote y agregó: "Pero ella estaba tan contenta con que hubiera vuelto al barrio, que relativizó lo ocurrido". Difícilmente haya imaginado, Elba Aliaga, casada con el abogado Torres Bas, que el menor de sus ocho hijos, y el único en abrazar la vocación religiosa, tendría que enfrentar estas contingencias. Los Torres Aliaga se criaron en el Cerro de las Rosas. Desde luego, el Cerro actual es completamente distinto al de su infancia. Ya no existe el Club Macabi, entre otros referentes geográficos. "Ahora está lleno de hogares de ancianos, cuyos residentes no pueden ir a la Iglesia y a los cuales el párroco tiene que atender", reflexiona Torres.