"Cuando llegamos, la gente se viste de fiesta"
Daniel Loyola es coordinador general del camión sanitario que recorre el noroeste cordobés. Hace seis años que trabaja con la hermana Theresa Varela.
Daniel Loyola hace seis años es voluntario de la Fundación Misión Esperanza de la Hermana Theresa Varela que trabaja incansablemente en San Marcos Sierra, pueblo ubicado 131 kilómetros al noroeste de la Capital provincial, y actualmente es el coordinador general del camión sanitario que brinda asistencia médica gratuita a personas que viven en zonas carenciadas del noroeste cordobés.
Se trata de una unidad móvil equipada y acondicionada con cuatro consultorios: uno ginecológico, uno de clínica médica, uno pediátrico y uno odontológico además de un laboratorio de análisis clínicos y una pequeña farmacia y un área de Recepción.
El alma del camión sanitario son los “Médicos de la Esperanza”, un equipo integrado por profesionales voluntarios de diferentes especialidades que viajan al interior de la Provincia para atender la salud de los pobladores del lugar.
A pesar de que Daniel trabaja en una empresa de envases de papel y cartón en San Vicente, se hace su tiempo y sale a juntar donaciones con su esposa Sabina. Todos los miércoles y viernes viajan juntos a San Marcos y una vez al mes visitan distintos parajes de Cruz del Eje.
“Vamos a cuatro lugares, a Santo Domingo, ubicado a sesenta kilómetros de Cruz del Eje, a El Quicho, que está a unos cincuenta y cuatro kilómetros de Serrezuela, a Canteras del Quilpo a unos treinta kilómetros de San Marcos Sierra y a Iglesia Vieja, que está unos treinta y cinco kilómetros de Tuclame”, relata.
Mal de Chagas. En sus viajes confiesa que lo que más le impactó fue tomar contacto con la cantidad de personas, en su mayoría de cuarenta años, que padecen mal de Chagas.
“Uno se siente impotente porque no se puede hacer mucho porque ya contrajeron la enfermedad. Lo único que podemos brindarles es un tratamiento y trabajar en la prevención de nuevos casos. Y otro problema de salud que hay es que muchas chicas jóvenes tienen cáncer de útero”, advierte.
El voluntario dice que los pobladores ya se acostumbraron a sus visitas y los esperan. “Cada vez que llegamos la gente se viste de fiesta con la mejor ropa que tiene, nos esperan con las puertas abiertas, nos tienen confianza y se sienten cuidados por los médicos”, señala.
Santiago. Pero antes de comenzar esta tarea fue voluntario durante tres años de Encuentro, un grupo católico de barrio Empalme que ayuda a comunidades de Santiago del Estero.
Viajaba a San Gregorio, ubicado a ochenta kilómetros de Loreto para ayudar a que se creara la escuela secundaria. También dotaron de equipos de radio para que las comunidades se pudieran comunicar con el hospital de Loreto y promovieron la construcción de un pozo para extraer agua, además de asesorarlos en huertas y lombricultura.
“Pero después me di cuenta de que acá en Córdoba había mucha gente que necesitaba ayuda y me contacté con la Fundación de la madre Theresa. Me gratifica hacer este voluntariado y saber que ayudamos a personas que tienen problemas de salud”, reconoce.
Daniel cuenta que en sus viajes van un grupo de médicos, bioquímicos, boys scouts y que además de brindar asistencia comparten el almuerzo con los residentes.
“Uno de los problemas que tenemos que enfrentar es cuando llueve pues se hace muy difícil transitar porque se forman muchos guadales. La gente se siente bien, cómoda y nos hacen sentir uno más de ellos”, destaca el voluntario.
Daniel tiene una actitud positiva ante la vida y dice: “Las malas noticias se transforman en buenas porque ayudamos a gente que lo necesita. Acá aprendí que aunque uno trabaje y tenga poco tiempo si uno quiere hacer algo se puede”.
Él agrega que hacer este voluntariado es una manera de devolverle a la vida todo lo que ella le dio. “Soy un agradecido”, agrega.
Daniel y su mujer Sabina viven en Villa Allende y tienen tres hijos, Natalia (28), Jessica (27) y Marcos (25). El voluntario dice que admira a la hermana Theresa Varela porque es una guía espiritual que predica con el ejemplo.
“Ella nos enseñó que pedir no es una molestia, sino que al hacerlo le estamos dando la posibilidad a otra persona que pueda ayudar a otros que realmente lo necesitan”, finaliza.

