Cuando la bronca está contenida
El asueto de tres días en Tribunales I generó ayer una gran polémica y la reacción crítica casi unánime. Laura Leonelli.
Como consecuencia imprevista y sorpresiva del frío que afecta a todo el país, el asueto de tres días en Tribunales I generó ayer una gran polémica y la reacción crítica casi unánime.
Más allá de las quejas de los abogados y del gremio –que se opondría cualquiera fuera la solución–, las radios y los portales de Internet se inundaron de comentarios de cordobeses que se quejaban de la medida a pesar de que muchos de ellos, seguramente la mayoría, no se verán afectados de manera directa por el asueto.
Entonces, ¿cómo se explica tanta bronca? Primero, desde el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) consideran que no se entendió lo que causó la medida: no fue (sólo) para cuidar a los empleados y funcionarios del frío. Alegan que los tres días de asueto se dieron porque no funciona el SAC (Sistema de Administración de Causas) y sin éste, se asegura, hoy es imposible que marchen los juzgados de Tribunales I porque no se puede, por ejemplo, dar entrada a causas nuevas o prestar expedientes.
La herramienta informática se habría visto afectada como consecuencia de la salida de funcionamiento del sistema de calefacción, lo que generó cortes de energía eléctrica por saturación de líneas cargadas por caloventores y estufas.
Pero es cierto que si se respetara una acordada del TSJ que prohíbe el uso de esos artefactos y se cumpliera con la jornada laboral a pesar del frío que también viven muchos otros trabajadores, la medida sería innecesaria.
También es cierto que otras áreas de Tribunales I sí funcionaron –como los equipos técnicos interdisciplinarios, el área administrativa, el mismo TSJ–, así como el resto de los organismos que cumplen tareas en otros edificios.
Pero la reacción es consecuencia de una bronca contenida de la ciudadanía con los empleados públicos en general (la burocracia, los paros, la mala atención, los nombramientos a dedo, la falta de idoneidad), con algunas características de la magistratura que son vistas como privilegios (sueldos altos, exención del Impuesto a las Ganancias) y con otras condiciones de los empleados judiciales (jornadas de seis horas, un mes entero de vacaciones en verano y ocho días hábiles en invierno).
Y, por sobre todas las cosas, es la reacción de una ciudadanía que, en su mayoría, cobra sueldos que apenas son suficientes para llegar a fin de mes, si es que alcanzan, y que sí pasa frío en su lugar de trabajo y sus hogares, si es que no están desempleados... y si es que tienen casa.

