Entorno y crianza. Crecer en una familia con más recursos reduce el riesgo de problemas mentales y delictivos

Un estudio sueco con 12.000 hermanos demuestra que el entorno familiar tiene efectos medibles a largo plazo, más allá de los factores genéticos.

24 de abril de 2026 a las 03:03 p. m.
Crecer en una familia con más recursos reduce el riesgo de problemas mentales y delictivos
Crianza y hermanos. Una tarea cotidiana dentro del hogar podría influir más de lo pensado en la forma de vincularse, resolver conflictos y entender a los demás.

El entorno en el que crece un niño importa, y mucho. Un estudio del Instituto Karolinska de Suecia, publicado en The BMJ, analizó más de 12.000 pares de hermanos para medir el impacto real del entorno familiar en la salud mental, el desempeño educativo y la conducta social a lo largo de la vida.

La conclusión que se desprende de la investigación es que los niños adoptados por familias con mayores recursos tuvieron menos problemas de salud mental, menos conductas delictivas y mejores resultados académicos que sus hermanos biológicos que permanecieron en el hogar de origen.

El diseño que aisló el factor ambiental

Para separar el efecto del entorno del efecto de la genética, los investigadores recurrieron a un diseño metodológico preciso. Estudiaron pares de hermanos en los que uno fue adoptado antes de los diez años, mientras el otro creció con sus padres biológicos.

Todos provenían de familias con al menos un padre que había tenido problemas psiquiátricos o sociales: enfermedad mental, conductas delictivas o intento de suicidio. Las familias adoptantes, en cambio, tenían en promedio mayor estatus socioeconómico y más recursos.

El estudio abarcó nacimientos entre 1950 y 1980 y utilizó registros de población nacionales. En total se analizaron también a cerca de 22.000 hijos de los hermanos del estudio original.

Los resultados concretos

Los hermanos adoptados mostraron, en la vida adulta, menor riesgo de enfermedades mentales, menos episodios de delincuencia y menor dependencia de prestaciones sociales. También alcanzaron niveles educativos más altos y tuvieron mejor desempeño en las pruebas de inteligencia y resiliencia del servicio militar obligatorio.

"Nuestro estudio demuestra que un entorno familiar más favorable puede marcar una gran diferencia, especialmente para los niños que comienzan la vida con claros factores de riesgo", afirmó Erik Pettersson, profesor asociado del Departamento de Epidemiología Médica y Bioestadística del Instituto Karolinska.

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que los beneficios no se detuvieron en los hermanos adoptados. Sus hijos también mostraron mejor funcionamiento en comparación con los primos que descendían del hermano no adoptado: menor riesgo de delincuencia y menos dificultades económicas.

Los efectos fueron menos pronunciados que en la generación anterior, pero apuntaron en la misma dirección.

"Esto sugiere que la mejora de las condiciones de vida beneficia no sólo al individuo, sino también a la próxima generación", destacó Pettersson.

El investigador aclaró que los resultados no deben leerse como un argumento a favor de la adopción, que en Suecia es actualmente poco frecuente. El valor del estudio, según los autores, está en resaltar el impacto potencial de las intervenciones tempranas en niños que crecen en entornos vulnerables.

"Nuestro estudio sugiere que el potencial es considerable, aunque no podemos afirmar qué medidas son las más importantes", concluyó.