Pérdida auditiva. Crecen los casos de hipoacusia en jóvenes y esta sería la principal causa
Especialistas advierten que exposiciones superiores a 80 decibeles pueden provocar daño irreversible, incluso sin síntomas iniciales. Qué pasa con la costumbre de usar auriculares.
El uso prolongado de auriculares a alto volumen está generando un aumento de problemas auditivos en jóvenes, según alertan especialistas en otorrinolaringología.
La exposición constante a sonidos intensos puede provocar hipoacusia progresiva e irreversible, muchas veces sin señales evidentes en las primeras etapas.
De acuerdo con expertos médicos, escuchar audio por encima de los 80 decibeles ya implica un riesgo para la salud auditiva. Si esa exposición se extiende durante varias horas, el daño en el oído interno puede volverse permanente.
El riesgo silencioso del uso cotidiano

El problema radica en que los auriculares introducen el sonido directamente en el conducto auditivo, sin dispersión, lo que aumenta su impacto sobre las estructuras del oído.
Mar Lasso de la Vega Zamora, jefa de servicio de otorrinolaringología, explicó que “están aumentando las hipoacusias en personas jóvenes por el uso más frecuente, prolongado y a altas intensidades de los auriculares”.
Según precisó, una exposición de ocho horas a más de 80 decibeles incrementa significativamente el riesgo de daño auditivo. Incluso, niveles superiores a 90 decibeles durante una hora pueden provocar un trauma acústico.
Diferencias entre auriculares y cascos

Los especialistas señalan que los auriculares tradicionales generan mayor impacto que los cascos, ya que el sonido queda concentrado en un espacio cerrado.
En cambio, los cascos o los dispositivos de conducción ósea permiten que el sonido se disperse antes de llegar al oído, reduciendo el daño potencial.
Este aspecto se vuelve clave en el uso cotidiano, especialmente entre jóvenes que utilizan estos dispositivos durante varias horas al día para escuchar música, ver contenidos o comunicarse.
Daño progresivo y síntomas tardíos
Uno de los principales problemas es que la pérdida auditiva suele avanzar sin síntomas claros en sus primeras fases. Esto dificulta el diagnóstico temprano.
Entre las primeras señales de alerta se encuentran la necesidad de subir el volumen de los dispositivos o la aparición de zumbidos en los oídos (acúfenos).
Cuando el daño se instala, puede afectar la comprensión del habla y las relaciones sociales, laborales y educativas. En muchos casos, la pérdida no se revierte ni siquiera con tratamiento.
Cómo prevenir la pérdida auditiva
Los especialistas coinciden en que la prevención es la única herramienta eficaz frente a este tipo de lesiones.
Entre las principales recomendaciones se destacan
- evitar el uso prolongado de auriculares
- reducir el volumen
- optar por alternativas menos invasivas, como cascos o dispositivos de conducción ósea
Además, remarcan la importancia de generar conciencia sobre los hábitos auditivos, especialmente en edades tempranas, para evitar una problemática que podría impactar en la calidad de vida a largo plazo.



