Consumo. Crece en Argentina la venta de comida natural para mascotas y cambia el negocio del alimento balanceado
Cada vez más dueños de perros y gatos buscan alternativas con menos procesamiento industrial. Una empresa local invirtió U$S 1 millón y obtuvo una habilitación inédita del Senasa.
Mientras crece el debate sobre los ultraprocesados en la alimentación humana, el mercado de mascotas empieza a transitar una conversación similar. La clásica bolsa de alimento balanceado empieza a convivir con otra escena en algunos hogares argentinos, la producción de alimentos barf.
El fenómeno, que ya crecía en mercados como Estados Unidos y Europa, comienza a ganar terreno en Argentina impulsado por un cambio en los hábitos de consumo y por una mayor preocupación sobre qué comen las mascotas.
En ese contexto, una empresa argentina obtuvo la primera habilitación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) para producir y comercializar alimento natural bajo el sistema barf, una dieta basada en ingredientes crudos o mínimamente procesados para perros y gatos.
La compañía produce porciones elaboradas con carne muscular, órganos, huesos carnosos molidos y vegetales, sin aditivos ni conservantes artificiales. Todo el proceso se desarrolla a menos de 2 °C de temperatura y contempla análisis bacteriológicos en el tramo final de producción.
La habilitación que marca la diferencia

El segmento de alimentación natural para mascotas existía antes en Argentina, pero de manera informal o artesanal. La novedad es la habilitación oficial que obtuvo Kalbby. El Senasa auditó y validó los procesos, la operación y el producto, lo que garantiza trazabilidad e inocuidad en cada lote.
La inversión para alcanzar ese estándar fue de aproximadamente un millón de dólares, destinados a infraestructura productiva, maquinaria y protocolos de control de calidad.
El formato de comercialización apunta a la practicidad. Para perros, el producto se vende en cajas de 3 kilos con 24 porciones de 125 gramos. Para gatos, en bolsas de 1 kilo con porciones de 70 gramos, diseñadas para almacenarse en cualquier freezer doméstico.
La lógica es distinta a la del alimento balanceado tradicional, que se basa en harinas y procesos industriales de alta intervención. Aquí, los ingredientes son mínimamente procesados y no incluyen componentes artificiales.
"No venimos a imponer una forma de alimentar, sino a abrir una conversación que durante años no existió", afirmó Gonzalo Benoit, cofundador de la empresa. "Queremos generar un cambio cultural en la manera en la que alimentamos a nuestras mascotas".
Un mercado en transición

El contexto ayuda a entender el momento. El cuestionamiento al ultraprocesado, que en la alimentación humana ganó terreno en la última década, empieza a trasladarse a la industria de las mascotas.
Según datos del sector, el mercado de alimentos para animales de compañía en Argentina mueve miles de millones de pesos al año y está dominado por grandes marcas de alimento seco. La alimentación natural representa aún una porción pequeña, pero con crecimiento sostenido.
La empresa apunta a ese espacio, quienes buscan una alternativa verificable, práctica y con respaldo sanitario oficial.
Materia prima con estándar de exportación

El proceso productivo arranca con materia prima que cumple estándares de exportación. Luego pasa por controles en la selección de proveedores, monitoreo durante la producción y análisis bacteriológicos antes de la distribución.
El objetivo declarado es que un alimento de origen natural pueda cumplir con los mismos parámetros de seguridad que exige la industria alimentaria convencional. La habilitación de Senasa es, en ese sentido, el dato que distingue esta propuesta de otras opciones disponibles en el mercado informal o artesanal.




