Cordobeses creen que lo ideal es irse de casa a los 21
Pese a ese concepto , la mitad de los encuestados por Delfos vive con sus padres. En el interior provincial se van del hogar antes que en la Capital.
Independizarse. Esa rara palabra que sale de la boca de los cordobeses cada vez con menos frecuencia, sobretodo de los "chicos" que cumplen los 30 en casa de los padres. ¿Razones (o excusas)? Muchas: los estudios no me dejan tiempo para trabajar, el "laburo" no está bien pago, alquilar es "tirar la plata", no tengo "casa propia", "mis papás estarían tristes si me fuera", no tendría tiempo de limpiar, cocinar y ordenar; no tengo ganas, o, simplemente, nunca se me cruzó por la cabeza. Respuestas que esgrimen los jóvenes y no tan jóvenes para seguir en la casa paterna.
Y ¿cuál cree usted que es la edad ideal para volar del nido?
Los cordobeses dicen que es a los 21 años, según una encuesta realizada por la consultora Delfos a 1.200 personas de toda la provincia. En la Capital, ese ideal baja a los 20.
Sin embargo, casi la mitad de los jóvenes encuestados aún vive con sus padres.
Mariela Mociulsky, licenciada en psicología, psicóloga social y especialista en investigación de mercado, aseguró que "la tendencia muestra que cada vez se atrasa más la salida de la casa". Explicó que "antes, los chicos estaban dispuestos a hacer sacrificios y bajar el nivel de confort para irse de la casa de los padres". "Se mudaban sin televisor, compartían la vivienda con un amigo y hasta vivían sin colchón porque era más fuerte el interés de vivir sólo que la preocupación por la comodidad", sostuvo.
En cambio, ahora, los especialistas ven que "los chicos tienen el sueño de irse de la casa de los padres cuando están en el secundario pero cuando llega la edad de hacerlo comienzan a demorarlo". En su lugar, gracias a la tecnología, los jóvenes pueden aislarse en su propio mundo y vivir en banda negativa en relación a los horarios de la casa, llegando, por ejemplo, cuando la familia se levanta.
¿Por qué? "El clima social es más incierto e insertarse en el mundo laboral no es fácil para los jóvenes", dijo Mociulsky.
La comodidad no es capricho. Los chicos ahora se toman más tiempo para saber cuál es su vocación, prueban distintas carreras porque tienen muchas opciones, y a los 25 años o más todavía no tienen experiencia laboral y mucho menos un trabajo estable.
"Es como si la sociedad les diera una moratoria a los jóvenes y ya no se ve tan mal que a los 25 se siga viviendo con los padres", indicó la psicóloga.
En el interior, antes. En el interior el fenómeno es otro. En promedio, los chicos abandonan la casa de los padres a edad más temprana. La explicación es simple: muchos eligen ir a la Universidad y para ello tienen que migrar.
La encuesta determina que San Francisco y Villa María son las localidades en las que a más temprana edad se va, a los 19 años. Sin embargo, es en donde a los jóvenes más tiempo les gustaría quedarse con los padres, por lo menos hasta los 22 años.
Por otro lado, en cuestión de géneros hay una pequeña diferencia. Para los hombres, la edad ideal para dejar de vivir con los padres es a los 22, mientras que las mujeres opinan que es a los 21.
En la realidad, las mujeres se "independizaron" a los 20 años promedio y los hombres a los 21. Cabe aclarar que la encuesta fue realizada a personas de todas las edades y años atrás los cordobeses abandonaban la casa en la que vivían con su familia más temprano porque se casaban más jóvenes.
Con quién viven. Casi la mitad de los jóvenes consultados aún vive con sus padres (46,5 por ciento). En los varones el porcentaje es mayor que en las mujeres, 53 y 40 por ciento, respectivamente.
A medida que se avanza en edad, el porcentaje de personas que vive con los progenitores disminuye.
En el caso de los hombres adultos, el 10 por ciento convive con su familia original. De las mujeres adultas lo hace el ocho por ciento.
Respecto de los mayores (considerados en la encuesta los de más de 50 años) sólo el cinco por ciento de los hombres vive con sus padres, cifra que aumenta en las mujeres al 12 por ciento.
Las personas de clase alta son las que en promedio demoran más en partir de la casa de los padres, y un 23 por ciento aún vive con ellos. El promedio cae en la clase media (17,5 por ciento) y todavía más en la clase baja (15 por ciento).
Respecto de la edad ideal para hacerlo, lo de clase alta creen que es a los 21,5 años. Los de media, a los 21 y los de baja, a los 19,5. Uno de los motivos de ese resultado es que la edad en la que las mujeres de la clase baja tienen a su primer hijo es más temprana o forman pareja antes. Las clases altas tienen aspiraciones de carrera hasta con posgrado y por eso se requiere más tiempo en la preparación de la independencia.
Pero más allá de las explicaciones, lo cierto es que la edad ideal para volar del nido es cuando se está suficientemente maduro como para asumir la responsabilidad de mantener un hogar. Irse de la casa no necesariamente es ser independiente.

