Salud. Córdoba: realizaron con éxito en el Hospital Tránsito Cáceres una compleja cirugía hepática en dos etapas
El procedimiento, conocido como ALPPS, permite operar tumores antes considerados irresecables. “En la salud pública de Córdoba se desarrollan procedimientos sumamente complejos que la mayoría de las veces no trascienden”, aseguró el cirujano Gustavo Nari.
En un avance que marcó un nuevo hito para el sistema público de salud de Córdoba, el Hospital Tránsito Cáceres de Allende, llevó adelante una cirugía hepática de alta complejidad que permite tratar tumores que hasta hace algunos años eran considerados inoperables.
Se trata del procedimiento ALPPS, una técnica quirúrgica en dos etapas que posibilita aumentar el volumen de hígado sano antes de extirpar la parte afectada. La intervención fue realizada en un paciente joven con múltiples metástasis hepáticas, que recibió el alta tras 30 días de internación y sin complicaciones, según informaron desde el equipo médico.
Un procedimiento que amplía las posibilidades
El ALPPS (por sus siglas en inglés, Associating Liver Partition and Portal Vein Ligation for Staged Hepatectomy) representa una alternativa para pacientes que no podían acceder a una cirugía convencional debido a que el remanente de hígado sano sería insuficiente para sostener la vida.
“Para entender este tipo de cirugías lo primero que hay que saber es que el hígado puede dividirse en dos partes, una derecha y una izquierda, y cada una tiene venas y arterias propias”, explicó el cirujano Gustavo Nari a La Voz.
A partir de esa base, el equipo realiza una evaluación clave: “Lo que nosotros hacemos es medir cuánto hígado sano quedaría si sacáramos todas las lesiones. Si notamos que la porción que va a quedar no es suficiente, avanzamos con la cirugía en dos tiempos”.
En la primera etapa, los médicos eliminan lesiones de una parte del hígado y, al mismo tiempo, modifican el flujo sanguíneo para estimular el crecimiento acelerado del tejido sano. “Ligamos la vena que lleva sangre a la mitad del hígado que aún tiene tumor y partimos el hígado. Con esto logramos que la parte sana aumente de tamaño”, detalló Nari.
Ese crecimiento ocurre en un período muy corto. “Sucede entre 6 y 14 días después de la cirugía, y ese aumento permite, en una segunda intervención, resecar la parte enferma sin que el paciente tenga mucho riesgo de insuficiencia hepática”, agregó el especialista.
Este punto es clave: técnicas tradicionales podían demorar semanas en lograr ese crecimiento, o directamente no alcanzarlo, mientras que el ALPPS acelera el proceso y amplía las chances de llegar a una cirugía curativa.

Alta complejidad y selección estricta
El ALPPS es considerado un procedimiento de alta complejidad y no es habitual. Requiere una selección muy precisa de los pacientes y equipos altamente entrenados.
“No es una cirugía habitual por diferentes motivos. El criterio de selección tiene que ser muy estricto: los pacientes deben tener la enfermedad localizada en el hígado y un estado general acorde a la agresión quirúrgica”, señaló Nari a este medio.
Además, remarcó que no se trata solo de la técnica en sí, sino del contexto en el que se realiza: “Como es una cirugía de mucha envergadura, debe ser llevada a cabo por equipos entrenados en todo lo que implica la cirugía hepática” .
Las complicaciones posibles existen (desde infecciones hasta filtraciones biliares) y, aunque la mortalidad ha disminuido con los años, el procedimiento sigue siendo una “espada de doble filo” que exige experiencia y coordinación.
Un abordaje integral
El éxito de este tipo de intervenciones no depende únicamente del cirujano. Según explicó Nari, se trata de un trabajo coordinado entre múltiples áreas.
“El equipo quirúrgico solo no podría llevarla a cabo. Se requieren al menos cuatro patas: un equipo quirúrgico entrenado, un equipo de anestesiología con muy buen manejo, profesionales de terapia intensiva habituados a estas cirugías y un equipo de enfermería con conocimientos específicos”, describió.
En esa línea, destacó también el rol de los servicios de oncología: “No hay que olvidar el enorme trabajo que hacen los equipos de oncología del Hospital Tránsito Cáceres y del Hospital Oncológico de Córdoba”.
El propio hospital, explicó Nari, viene desarrollando este tipo de cirugías desde hace años: “Hemos ido evolucionando de menor a mayor complejidad hasta poder realizar estas técnicas sumamente complejas”.
Y agregó: “El equipo de anestesiología e instrumentadores ha sido un pilar fundamental. Lo mismo que terapia intensiva, con un intercambio de información permanente, y el equipo de enfermería, que comprende el tamaño de la cirugía y está atento ante cualquier eventualidad” .
Un logro que habla del sistema público
La realización de esta cirugía en un hospital público pone en valor, una vez más, la capacidad del sistema de salud de la provincia.
“A pesar de las dificultades, en la salud pública de Córdoba se desarrollan procedimientos sumamente complejos que la mayoría de las veces no trascienden”, reflexionó Nari.
Y concluyó: “El estímulo para el desarrollo académico y de complejidad del equipo de salud pública puede otorgar resultados a la altura de cualquier institución pública o privada de prestigio”.
La intervención no sólo amplía las posibilidades de tratamiento para pacientes con enfermedades graves, sino que también confirma el nivel de especialización alcanzado por equipos médicos en Córdoba, incluso dentro del ámbito estatal.


