Femicidio. El dolor del remisero que llevó a Agostina a la casa de Barrelier, y el santuario que se armó en su memoria
Ariel, fue la última persona que la vio con vida. Los vecinos de General Mosconi exigen Justicia por la adolescente y armaron un altar con velas y flores.
Los vecinos de barrio General Mosconi, donde vivía Agostina Vega con su familia, no salen de la conmoción y de la angustia por la muerte de la adolescente y por cuyo crimen está imputado Claudio Barrelier.
En ese sector noroeste de la Capital pareciera que el tiempo se hubiera detenido y todo gira en torno al caso que conmueve a la provincia y al país: el asesinato de Agostina.
En las calles las caras y los sentimientos se expresan con voz quebrada y ojos brillosos. "La Justicia es muy lenta. Eso debería cambiar", expresó consternada Agustina, estudiante de psicología y trabajadora. Ella no se siente segura y tiene miedo de salir a la calle.

"Destrozó una familia. Ellos (por la familia de Agostina) son buenas personas. Quiero que se haga justicia por ella y por las demás chicas que fueron asesinadas", pidió. Y agregó que si bien toma precauciones para cuidarse, tiene miedo.

"No podemos seguir así, como sociedad y como país este caso nos interpela", señaló la joven. Y agregó: "Este hombre (por Barrelier) tenía una causa y lo liberaron. El asesinato de Agostina no hubiera pasado si la Justicia hubiese actuado de otra manera".
Carlos, otro vecino del bario, sostuvo que "la Justicia debería ser más dura con este tipo de personas como Barrelier. Lamentablemente se perdió la vida de una joven". Y añadió que está muy preocupado porque también tiene una hija a la que cuida y de solo pensar que le puede pasar algo, no sabe cómo vivirá.
"El dolor que atraviesa a esta familia, y a los vecinos es inmenso", expuso.
Santuario para Agos y ayuda para su familia

Sobre las avenidas Leandro N. Alem y Rancagua, que atraviesan el barrio, los canales de televisión hacen guardia al frente de la casa familiar, donde aún hay un cartel pegado a la luneta de un auto con la cara de Agostina y el pedido de su paradero.
En la vereda, los vecinos armaron una especie de santuario sobre el cuál yace un cartel donde se lee: "No se murió, la mataron. Justicia". La foto de la adolescente reposa entre la imagen de una virgen, velas y flores que dejan los vecinos. Todo sucede con un clima de tristeza infinita en una jornada fría y neblinosa que cubrió a la ciudad durante el lunes.
Del otro lado de la calle, en una estación de servicio varios remiseros estacionaron los autos. Y ahí está Ariel, el conductor que trasladó a Agostina hasta la vivienda de Barrelier. El último que la vio con vida.

"En todos estos días no pude trabajar. No puedo ni pensar, no puedo dormir. Esto es doloroso", dijo el hombre.
Y agregó que está muy dolido y no puede creer que Agostina haya sido asesinada. "Pensábamos que podía ser una travesura, pero pasó el tiempo y esto no tiene fin. Lo que vive la familia no tiene nombre”, destacó.
Ariel detalló que la adolescente subió al vehículo sin mostrar señales de preocupación y durante todo el trayecto se mostró alegre: “La nena me dijo que iba a recibir una sorpresa para la madre, estaba feliz. Iba confiada. Fue un engaño”.
Además, contó que el domingo se comunicó con Miguel, abuelo de Agostina para expresarle su apoyo. "La familia lleva muchos días sin trabajar. Viven de los ingresos de la rotisería, y están en una situación económica delicada, por eso pensamos ayudarlos y difundir su cuenta para que las personas puedan colaborar", dijo el remisero.
Aquellas personas que quieran ayudar a la familia de Agostina pueden hacerlo al alias: Miguel069 a nombre de Miguel Heredia, es una cuenta de Mercado Pago.




