
Con las carnes estables, la canasta del súper subió 1,32% en junio
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Redacción La Voz
Ya van tres meses seguidos en los que los precios en los supermercados cordobeses aumentan menos que el mes anterior, y a pesar de ello las ventas siguen estancadas, según lo reconocen referentes del sector minorista.
“A pesar de las agresivas acciones comerciales que lanzamos casi a diario, la demanda no reacciona. Ya no sabemos qué hacer para levantar las ventas”, admitió Víctor Palpacelli, vocero del sector supermercadista de Córdoba.
Los motivos de este parate en el consumo son varios y concurrentes. Por un lado, a pesar de la baja en la inflación, los salarios siguen corriendo desde atrás a los precios, y con ello la pérdida de poder adquisitivo se acrecienta.
Por otro, cada vez más hogares están superendeudados, como hacía años no se veía, ya sea con la tarjeta de crédito, con el banco o con alguna billetera virtual. Ponerse al día no es fácil e implica destinar parte de los ingresos al pago de esos compromisos.
Finalmente, el ingreso disponible de muchas familias es cada vez menor, debido al peso creciente de los servicios públicos y el combustible, lo que deja poco y nada para otros gastos que no sean estrictamente los básicos.
Con todo ello, la caída en el nivel de demanda interna por ahora no encuentra un piso, lo que incluye la compra de alimentos y bebidas en supermercados y en almacenes.
De hecho, según el último informe del Centro de Almaceneros de Córdoba, en junio más de la mitad de las familias cordobesas (56,6%) no lograron cubrir con sus ingresos la canasta básica alimentaria (CBA). Dicho en criollo: con lo que ganan, no les alcanza para comer.
El mismo estudio agrega que en el 53% de los hogares algún integrante se privó de desayunar, almorzar, merendar o cenar algún día por falta de recursos económicos. Y que en el 32% de las familias, en el último mes alguien sintió hambre y, a pesar de ello, no comió por no tener dinero para comprar alimentos.
“A pesar de la desaceleración inflacionaria, el consumo continúa condicionado por la pérdida acumulada del poder adquisitivo y el elevado endeudamiento de los hogares”, destaca el informe de la entidad que agrupa a los comercios de cercanía en toda la provincia.
Con semejante escenario, a esta altura cabe preguntarse si los precios no aumentan más por las bondades del plan económico del Gobierno o porque la gente ya no tiene un peso; y si las empresas encarecen más sus productos, el desplome del consumo sería aún mayor.