Comienza mayo: a prevenir la bronquiolitis
Comienza la temporada alta de internaciones y consultas por la enfermedad que afecta a los más pequeños.
La bronquiolitis es una infección viral que afecta principalmente las vías aéreas, se produce durante el otoño e invierno, atacando con gran intensidad a niños menores de 2 años Como consecuencia de las bajas temperaturas, las enfermedades respiratorias aumentan y afectan a adultos, niños y bebes causando consecuencias en el organismo. La bronquiolitis, enfermedad que afecta mayoritariamente a menores de 2 años, se inicia con un cuadro de catarro de las vías aéreas superiores, fiebre, tos y silbidos en el pecho (sibilancias). La dificultad respiratoria puede ir en aumento con la aparición de esfuerzo respiratorio (retracciones costales o tiraje) y aleteo nasal.
Los virus que causan dicha enfermedad pueden ser diferentes, aunque el cuadro clínico es muy similar. El virus sincitial respiratorio (VSR) es el más prevalente durante la época invernal siendo el causante de la mayoría de los cuadros de bronquiolitis en la edad pediátrica. Los virus de la Influenza (A y B) también son estacionales y el número de casos varía, afectando niños y adultos. Estos virus son fácilmente identificables mediante un análisis de las secreciones nasales que se realiza con la técnica de inmunoelectroforesis indirecta y que nos permite tener un diagnóstico rápido y eficaz.
¿Quiénes corren mayor riesgo de padecerla?
Entre los grupos de riesgo, los niños menores de 2 años son los más propensos y dentro de ese grupo etario los menores de 6 meses son los más susceptibles. Los menores de 3 meses pueden presentar mayor severidad siendo muy importante una consulta precoz y seguimiento regular.
En los adultos mayores los cuadros de infección viral durante el invierno se manifiestan como cuadros gripales y/o neumonía. Los ancianos, pacientes con asma severa, EPOC, obesos mórbidos y los inmunodeprimidos, entre otros, pueden cursar la enfermedad con mayor intensidad.
Tratamiento
Durante el tratamiento se debe proveer un adecuado manejo del síndrome febril, de las secreciones y controlar la hidratación. En casos de evolución progresiva la oxigenación debe ser controlada (con saturómetro) y si se constata descenso de la saturación de oxígeno, el niño debe hospitalizarse para recibir oxígeno y optimizar el control clínico. Siendo una enfermedad viral, son escasos los tratamientos efectivos, sin embargo en algunos pacientes la administración de broncodilatadores puede resultar útil.

