Defensas. Por qué no hay que comer igual en invierno que en verano (y cómo afecta al sistema inmunitario)

Expertos en nutrición advierten que el cuerpo necesita más energía, antioxidantes y vitamina D durante los meses fríos para sostener el sistema inmunitario y adaptarse a las bajas temperaturas.

13 de mayo de 2026 a las 02:49 p. m.
Por qué no hay que comer igual en invierno que en verano (y cómo afecta al sistema inmunitario)
Con el invierno el cuerpo debe adaptarse a menos horas de luz y a las bajas temperaturas para mantener su equilibrio interno.

La alimentación que funciona en verano no necesariamente es la más adecuada para el invierno. Especialistas en nutrición sostienen que el cuerpo cambia sus necesidades según la estación del año y que mantener la misma dieta durante los meses fríos puede afectar el metabolismo, la energía y el sistema inmunitario.

El médico especialista en Nutrición y Dietética Jesús Vázquez explicó que el organismo necesita adaptarse a menos horas de luz y temperaturas más bajas para mantener su equilibrio interno.

"En invierno el cuerpo pide más calor y alimentos más energéticos que ayuden a defendernos del frío", afirmó. Según el experto, durante esta época aumenta el gasto energético porque el cuerpo trabaja más para conservar la temperatura corporal.

Más energía y más desgaste metabólico

Vázquez indicó que en invierno suele crecer el consumo de alimentos con grasas y carbohidratos porque aportan energía rápida y de reserva.

Ese proceso obliga al organismo a acelerar el metabolismo y genera un mayor desgaste interno. "Hay un trabajo metabólico muy intenso para mantener la temperatura", señaló.

El especialista explicó que, como consecuencia, aumenta la producción de radicales libres y compuestos oxidativos que pueden afectar el funcionamiento celular si no se compensan con una alimentación adecuada.

El rol de los antioxidantes

Supermercado, góndolas, alimentos, productos, comestibles, frutas y verduras, inflación.
Supermercado, góndolas, alimentos, productos, comestibles, frutas y verduras, inflación. (Pedro Castillo / La Voz)

Para reducir ese impacto, los nutricionistas recomiendan incorporar alimentos ricos en antioxidantes y nutrientes antiinflamatorios.

  • Frutas y verduras con vitamina C.
  • Alimentos con polifenoles.
  • Grasas saludables ricas en omega-3.

También sugieren reforzar la hidratación, incluso cuando las temperaturas bajas reducen la sensación de sed.

Según Vázquez, una alimentación equilibrada ayuda a proteger las membranas celulares y favorece la comunicación entre las células del organismo.

La vitamina D, clave en invierno

Vitamina D y salud ósea: por qué es clave para fortalecer los huesos y prevenir fracturas.
Vitamina D y salud ósea: por qué es clave para fortalecer los huesos y prevenir fracturas. (Archivo)

Otro de los puntos centrales es la menor exposición al sol durante los meses fríos. Eso provoca una reducción en los niveles de vitamina D, una hormona vinculada al funcionamiento del sistema inmunitario.

El especialista explicó que esta vitamina interviene en la actividad de los linfocitos T, células fundamentales para combatir virus y bacterias.

Entre los alimentos recomendados para reforzar su aporte mencionó:

  • Pescados azules.
  • Huevos.
  • Lácteos fortificados.
  • Mariscos.
  • Hongos.

Qué alimentos priorizar

Por qué las legumbres son clave en verano para la masa muscular y la hidratación.
Por qué las legumbres son clave en verano para la masa muscular y la hidratación. (Archivo)

Los expertos también aconsejan aumentar el consumo de verduras de estación que colaboran con el funcionamiento hepático, como alcauciles, acelgas y espinacas.

En cuanto a los carbohidratos, remarcaron que son necesarios en invierno, aunque recomendaron evitar los azúcares de absorción rápida.

  • Arroz integral.
  • Legumbres.
  • Papa.
  • Verduras.

Además, sugieren priorizar aceites saludables y pescado antes que un exceso de carnes rojas.

Adaptar la alimentación a la estación

Los especialistas sostienen que seguir los ritmos naturales del cuerpo puede favorecer la salud general y mejorar la respuesta frente a enfermedades respiratorias típicas del invierno.

"Si seguimos el ritmo de la naturaleza en nuestra alimentación es más sencillo mantenerse sano", concluyó Vázquez.

La recomendación apunta a adaptar la dieta según las necesidades de cada estación y evitar hábitos alimentarios rígidos durante todo el año.