Decreto Tajani. Ciudadanía italiana: a un año de la nueva Ley, qué panorama se abre para nuevos y viejos trámites
La primera ministra Meloni cambió la forma en la que los extranjeros con bisabuelos o tatarabuelos son percibidos por la ley italiana. Su decisión trajo incertidumbre a los interesados en ser ciudadanos de Italia. Una especialista explica cómo está hoy la situación y qué esperar a futuro.
Giorgia Meloni, presidenta del Consejo de Ministros de Italia, introdujo cambios profundos en el reconocimiento de la ciudadanía de ese país por iure sanguinis. Hace un año, el 27 de marzo de 2025 emitió el Decreto Tajani, que fue ratificado por la Cámara de Diputados de Italia el 20 de mayo siguiente.
Esta normativa, convertida en la Ley 74/2025, fue impulsada bajo argumentos de seguridad nacional y para evitar el crecimiento exponencial de ciudadanos residentes en el exterior sin vínculos afectivos reales con Italia.
La reforma establece restricciones severas al acceso a la ciudadanía, basándose principalmente en un límite generacional. A partir de la decisión de Meloni de hace un año, todo aquel que era reconocido como posible ciudadano italiano por tener al menos un ascendiente de tercer o cuarto grado nacido en Italia, dejó de ser considerado como tal.
La Ley 74/2025 aprobada con 137 votos a favor y 83 en contra, despertó grandes inquietudes en la gran cantidad de argentinos que cuentan con antepasados que desembarcaron desde el viejo continente a Argentina.
Sandra Ramajo Navarro, abogada matriculada en Italia y experta en derecho internacional privado y migratorio, mantuvo un diálogo con La Voz con la intención de aclarar el panorama a los argentinos que cuentan con bisabuelos o tatarabuelos italianos.
Los cambios que presenta la ley 74/2025 que redefine el ius sanguinis
El punto central de la reforma es el artículo 3-bis, que establece que ciertos nacidos en el extranjero con otra nacionalidad serán considerados como si nunca hubieran adquirido la ciudadanía italiana, salvo que cumplan condiciones específicas.
Esta técnica jurídica no implica pérdida ni revocación del derecho, sino una redefinición del estatus desde el origen.
La norma fija un corte temporal determinante: quienes iniciaron trámites administrativos o judiciales antes del 27 de marzo de 2025 podrán continuar bajo el régimen anterior.
Además, la ley incorporó una cláusula transitoria que protege a quienes tenían turno asignado antes de esa fecha, aunque hayan presentado la solicitud después.

Para los nuevos casos, se establecen condiciones más exigentes. Entre ellas:
- Que un ascendiente de primer o segundo grado (padre/madre o abuelo/abuela) haya tenido exclusivamente ciudadanía italiana.
- Que el progenitor haya residido en Italia al menos dos años continuos antes del nacimiento del hijo.
Una pequeña esperanza para aquellos argentinos excluidos del iure sanguinis
Sandra Ramajo comentó que, para aquellos que intentaron tramitar su ciudadanía italiana por el derecho de sangre con el régimen anterior y no obtuvieron respuesta por parte del consulado, aún cuentan con la posibilidad de conseguirla: “Si alguien tiene capturas de pantalla, correos electrónicos sin respuesta a los consulados, o constancia de haber estado en listas de espera durante 2023 o 2024, existe una mínima esperanza.”

Ramajo explicó por qué es tan importante archivar de manera segura esas pruebas: “Esta vía se abre gracias a un precedente del Tribunal de Palermo (sentencia de la familia Boberi). En ese caso, la jueza interpretó que la nueva normativa no debe aplicarse a quienes demostraron una voluntad fuerte de obtener la ciudadanía antes del límite de marzo, pero no pudieron hacerlo por la dificultad de obtener turnos en los consulados. Esta línea de interpretación podría extenderse a otros tribunales.”
El consejo de la abogada para los bisnietos y tataranietos
El estudio italiano De Martin & Asociados logró elevar a la Corte Constitucional el tratamiento de la legitimidad constitucional del la Ley 74/2025. Frente a esta situación, Sandra Ramajo sugiere esperar: “Hoy no es el momento de seguir presentando recursos por inconstitucionalidad, ya que el riesgo de rechazo es muy elevado.”
La abogada explicó la razón de su consejo: “El juicio se realizó el 11 de marzo y, aunque creíamos firmemente en la defensa planteada, la Corte emitió un comunicado de prensa adelantando su decisión: consideran la solicitud de Turín en parte inadmisible y en parte "infundada".
Y concluyó “Esta última parte es la que más preocupa, pues no conocemos aún los fundamentos jurídicos que sustentan ese rechazo.”
Un panorama desalentador para los descendientes de italianos
"Por el momento, no podemos dar una opinión definitiva sin tener la "motivación" (los fundamentos) de la sentencia de la Corte Constitucional,” afirmó Ramajo.
Aunque la Corte solo haya bridado un adelanto de su sentencia en el caso iniciado en el Tribunal de Turín, este ya está dando frutos: "Desgraciadamente, ya estamos viendo consecuencias: tribunales como el de Ancona están rechazando recursos basándose en el comunicado anticipado de la Corte, avalando la legalidad de la nueva normativa. En tribunales como Ancona, Génova o Palermo, se prevén rechazos automáticos.”
Las vías legales para obtener la ciudadanía italiana
Para quienes no cumplen el nuevo límite generacional, se abrirá un cupo de permisos de residencia con autorización de trabajo, destinado a descendientes de italianos provenientes de países con fuerte inmigración italiana. Estos descendientes deberán: acreditar el vínculo familiar y vivir al menos 2 años en Italia con residencia legal y continua antes de poder solicitar la ciudadanía.
La Ley 74/2025 reabrió los plazos para la readquisición de la ciudadanía a favor de ex ciudadanos nacidos en Italia o que hayan residido en Italia durante al menos dos años continuos y que hayan perdido la ciudadanía hasta la fecha del 15 de agosto de 1992. Las declaraciones de readquisición podrán presentarse entre el 1 de julio de 2025 y el 31 de diciembre de 2027.
Otra novedad es la creación de un canal migratorio laboral para descendientes de italianos (“oriundi”), que permite ingresar a Italia por trabajo fuera de cupos, aunque sin otorgar ciudadanía automática.

