Sin psicodélicos. Investigadores de la UNC estudian a una cordobesa que logra ingresar a un estado no ordinario de la conciencia
El estudio científico puede abrir nuevas puertas para entender cómo el entrenamiento mental y la introspección pueden modular la dinámica a gran escala del cerebro.
Un equipo de investigadores del Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIPsi), que depende de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y el Conicet, estudian un caso único que desafía las clasificaciones convencionales de la neurociencia.
El estudio fue publicado en la revista científica internacional NeuroImage, y se centra en el caso de la cordobesa Agustina Velez Picatto (40), coautora de la investigación y protagonista del fenómeno.
Picatto es capaz de lograr de manera voluntaria ingresar a un estado no ordinario de conciencia (NOC), que se asemeja al que se logra con el uso de sustancias psicodélicas. Sin embargo, revela una arquitectura cerebral que se reorganiza diferente a la vigilia y al estado psicodélico.
Para ella este camino se inició de manera espontánea, a los 24 años aunque reconoció que ya tenía esa capacidad desde los 10 años. “Estaba en mi departamento y vi una mancha amarilla que no logré distinguir qué era. Empecé a hacer un poquito más de foco, vi que tenía cierta estructura y logré ver que era una red hexagonal”, contó.
Lo que empezó como una curiosidad visual se transformó, mediante la práctica independiente, en una habilidad refinada.“ Es más que una relajación, porque hay cuestiones físicas y orgánicas que se empiezan a fundir con el exterior. Siento que puedo manejar mayor caudal de información”, explicó al sitio Unciencia, de la UNC, la protagonista, quien es psicóloga y música.
Agregó que al inicio fue algo vertiginoso porque no comprendía: "Seguí explorando y logré estabilidad en la práctica. Dejó de ser inquietante”. Hoy, ese estado implica una “sensación de comunión con las cosas” y un “orden interno” que ella utiliza incluso como una herramienta fértil para la investigación y para “buscar otras formas de pensamiento”.
Una gran curiosidad
"A veces no tomo la dimensión de que a otras personas no les pasa lo mismo. A esto lo añado a mis investigaciones. Escribo mucho sobre el tema desde hace 20 años", subrayó a La Voz. Y agregó que tiene "una pulsión" a seguir escribiendo y profundizando en las percepciones.
Agustina ya desde muy chica tenía mucha curiosidad sobre el tema, leía de física, empezó a componer en piano, inventó "una teoría lúdica". "Mi curiosidad siempre fue muy fuerte. Me pareció muy curioso lo cotidiano, entonces, me preguntba: ¿Y qué pasa si puedo ver otras cosas que no estén en el cotidiano?", relató.
El objetivo principal de la investigación—recalcó la especialista—es que pueda aportar a estudios terapéuticos sobre ansiedad o traumas.
Mapeando el cerebro en el trance voluntario
El equipo científico liderado por Pablo Barttfeld diseñó un protocolo riguroso que incluyó 20 sesiones de resonancia magnética funcional (fMRI). Durante estas sesiones, estudiaron el funcionamiento del cerebro de Agustina en diferentes estados, incluido el NOC.
El grupo estudia diferentes estados de conciencia como los que ocurren cuando una persona duerme o está en coma. “No conozco otro caso en el mundo. Ella está explorando una configuración mental que podría ser posible en cada uno de nosotros. Lo interesante es que lo realiza de forma voluntaria sin ningún tipo de meditación o con el uso de sustancias psicodélicas”, aseguró Barttfeld.
Gabriel Della Bella, primer autor de la publicación señaló: “Lo que más me sorprendió fue la naturaleza de las visualizaciones que ella puede lograr voluntariamente, y ciertas características que no son las normales de estados psicodélicos”.

Uno de los hallazgos más notables es la disociación entre el desorden (entropía) y la complejidad de las señales cerebrales. En los estados psicodélicos inducidos por drogas como el LSD ambos valores suelen aumentar. Pero en el caso de Agustina, el desorden de las señales cerebrales baja pero aumenta la complejidad.
“Es algo que no se suele ver tanto en los típicos estados que uno estudia en el campo de la conciencia, por ejemplo, estados de coma o anestesia”, señaló Della Bella. Esto sugiere un cerebro que está menos "desordenado" pero que procesa información de una manera mucho más rica y estructurada.
Experiencia subjetiva y neurociencia
A nivel de conectividad, el cerebro de Agustina mostró una desconexión masiva de la red visual respecto al resto del cerebro durante el estado NOC. Los investigadores observaron que el sistema visual se vuelve más "autónomo", lo que coincide con los reportes de Agustina sobre imágenes geométricas vívidas (redes hexagonales y pulsos violetas) que aparecen incluso con los ojos cerrados.
Otro fenómeno que observaron es que las áreas sensoriales y motoras del cerebro de Agustina se "apagan" o desacoplan del entorno, pero las redes vinculadas a la atención interna se fortalecen, lo que lleva a Agustina a tener una sensación de “eterno presente”.
La importancia de este estudio radica en lo que se conoce como neurofenomenología: la unión de la experiencia subjetiva narrada en primera persona con los datos empíricos de la neurociencia.
“Esa unión de lo subjetivo y de lo empírico es para mí la frutilla del postre que se puede sacar de este estudio. La conciencia no podría ser abordada ni de un lado solo ni del otro, sino que requiere de la unión interdisciplinaria”, señaló Dante Galván Rial, también autor del trabajo.
Abre puertas para entender la dinámica del cerebro
Agustina no reporta la pérdida del sentido del yo, algo común en las experiencias con psilocibina o LSD, y en algunos cuadros psicopatológicos.
“Todos tenemos una combinación estándar de regiones cerebrales conectadas entre sí en nuestro estado de vigilia. Cuando Agustina comienza a transicionar a un estado NOC, esa configuración se desorganiza: algunas redes se desacoplan (sobre todo la red visual y sensorimotora) y otras se hiperconectan, (la frontoparietal y la red de saliencia)", subrayó Barttfeld.
Pero cuando llega al estado NOC, "logra una configuración estable, distinta a la estándar de la vigilia y con cierto paralelismo con la psicodelia, aunque sabe quién es, dónde está y qué está haciendo”, indicó.
Por ejemplo, durante la sesiones ella era consciente de estar dentro del resonador magnético, pero simultáneamente se sentía conectada a un campo de experiencia más amplio y sereno.
Aunque se trata de un estudio de caso único y sus resultados no pueden generalizarse directamente a toda la población, el equipo de investigación subraya su valor como prueba de concepto. “Para mí es interesante el hecho de que exista la posibilidad de que alguien pueda hacer esto”, insistió Barttfeld.
El caso de Agustina puede abrir nuevas puertas para entender cómo el entrenamiento mental y la introspección pueden modular la dinámica a gran escala del cerebro.



