Ciencia. Hallaron un tiburón de 399 años en Groenlandia
Habría nacido aproximadamente en 1627, lo que lo posiciona como uno de los vertebrados más longevos jamás registrados en el planeta.
Un extraordinario hallazgo científico volvió a poner bajo los focos al tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus), tras la identificación de un ejemplar que podría tener cerca de 399 años.
Según estimaciones de investigadores internacionales, este animal habría nacido aproximadamente en 1627, lo que lo posiciona como uno de los vertebrados más longevos jamás registrados en el planeta.

La ciencia detrás del récord
Para determinar la edad de estos gigantes del Ártico, los científicos emplean una técnica inusual: la datación por radiocarbono en las lentes oculares.
Este tejido se forma en el nacimiento y no se regenera, permitiendo comparar sus niveles de carbono con registros históricos.
En un estudio publicado originalmente por la revista Science, se analizaron 28 ejemplares, encontrando que el más grande, de más de 5 metros, superaba los tres siglos de vida.

Secretos de una vida eterna
La comunidad científica atribuye esta asombrosa longevidad a una combinación de factores biológicos extremos:
- Crecimiento lento: Aumentan apenas un centímetro por año.
- Madurez tardía: Alcanzan su etapa reproductiva recién a los 150 años.
- Metabolismo bajo: Están adaptados a aguas profundas y gélidas, a más de 2.000 metros de profundidad.
Investigaciones recientes (2020-2024) revelaron además que estos tiburones poseen ácidos grasos especiales (VLC-PUFAs) en sus ojos que funcionan como un "aceite" que no se congela, manteniendo su visión funcional durante siglos.
Asimismo, presentan una expresión elevada de genes de reparación del ADN, como el ercc1, que previene el deterioro celular y el envejecimiento.
Un modelo para la medicina humana
Este descubrimiento trasciende la biología marina. Expertos de la Universidad de California en Irvine sugieren que la retina "siempre joven" de este tiburón podría ofrecer claves para combatir enfermedades oculares humanas como el glaucoma o la degeneración macular.

Pese a su asombrosa resistencia, la especie enfrenta graves peligros modernos.
La pesca incidental, la contaminación y el cambio climático en el Ártico amenazan la supervivencia de estos "fósiles vivientes" que han navegado los mares desde la época colonial.

