Orgullo nacional. Estudiantes argentinos ganaron la competencia universitaria de cohetería más importante del mundo
El equipo ITBA Rocketry obtuvo el primer puesto en la International Rocket Engineering Competition (Irec), disputada en Texas, Estados Unidos. Con el cohete supersónico "Aconcagua", desarrollado casi íntegramente en Argentina, superó a más de 150 delegaciones de todo el mundo.
Un equipo de estudiantes del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) se consagró campeón de la International Rocket Engineering Competition (Irec), considerada una de las competencias universitarias de cohetería más importantes del mundo.
Con el cohete "Aconcagua", un vehículo supersónico diseñado y construido casi por completo en Argentina, el grupo ITBA Rocketry obtuvo el primer puesto en la categoría de diseño y fabricación, imponiéndose entre más de 150 equipos de distintos países durante el certamen realizado en Texas, Estados Unidos.
El proyecto fue evaluado por especialistas de la industria aeroespacial, entre ellos expertos vinculados con la Nasa y SpaceX, quienes distinguieron al equipo argentino por la calidad de su desarrollo de ingeniería.

Un cohete desarrollado por estudiantes
El Aconcagua es un cohete supersónico capaz de alcanzar una velocidad de 2.200 kilómetros por hora en apenas cuatro segundos.
Sin embargo, los integrantes del equipo explicaron que la competencia no se define únicamente por el resultado del lanzamiento. Los jueces también analizan aspectos como el diseño, la fabricación, la documentación técnica y las decisiones de ingeniería que sustentan el proyecto.
Uno de los aspectos más valorados fue que prácticamente todo el desarrollo se realizó en Argentina. La única excepción fue el motor de combustible sólido, que debió incorporarse en Estados Unidos debido a las restricciones existentes para realizar ese tipo de ensayos en el país.
Un año de trabajo para llegar a la competencia
El desarrollo del cohete demandó cerca de un año de trabajo y reunió a 60 estudiantes de distintas carreras del ITBA.
Cada edición implica comenzar un proyecto completamente nuevo. Los equipos inician el diseño en agosto y trabajan durante meses en la fabricación e integración de cada uno de los sistemas antes de competir al año siguiente.
Uno de los mayores desafíos fue que el equipo no pudo realizar un ensayo completo del vehículo antes de viajar a Estados Unidos. Debido a las limitaciones para probar motores de ese tipo en Argentina, el primer lanzamiento con la configuración definitiva ocurrió directamente durante la competencia.
Según explicaron los estudiantes, esa situación los obligó a apoyarse en simulaciones, cálculos y rigurosos procesos de validación para minimizar los riesgos.
Reconocimiento internacional
Los integrantes del equipo destacaron que las restricciones con las que trabajan habitualmente terminaron convirtiéndose en una fortaleza.
"Tenemos muchísimo criterio para resolver situaciones en las que nos encontramos prácticamente atados de manos", afirmó Lucas Freyre, uno de los estudiantes que participó del proyecto, en diálogo con Infobae al Mediodía.
El joven también resaltó el nivel de la ingeniería argentina y sostuvo que el reconocimiento demuestra que es posible competir de igual a igual con universidades de todo el mundo.
El próximo desafío
Con la edición 2025 ya finalizada, el equipo comenzó a trabajar en una nueva versión del Aconcagua para la próxima competencia.
La futura líder del proyecto, Martina Parera, adelantó que el objetivo será mejorar la precisión y el desempeño del cohete, además de seguir fortaleciendo la participación de mujeres dentro del equipo, que actualmente reúne a siete u ocho estudiantes sobre un total de 60 integrantes.
Los estudiantes coincidieron en que el principal logro trasciende el trofeo obtenido en Texas y destacaron que el resultado busca demostrar el potencial de la ingeniería desarrollada en Argentina e inspirar a más jóvenes a seguir carreras científicas y tecnológicas.

