Satélite argentino. “Fue como escuchar el primer llanto de un bebé”: el éxito de Atenea en la misión espacial, visto desde Córdoba

La Voz visitó la sede de la Conae, el lugar de Córdoba donde se monitoreó el microsatélite nacional que logró un hito histórico al alcanzar una comunicación a 70 mil kilómetros de la Tierra y viajar a la Luna con la nave Artemis II, de la Nasa. ¿Cómo se hizo?

09 de abril de 2026 a las 04:56 p. m.
“Fue como escuchar el primer llanto de un bebé”: el éxito de Atenea en la misión espacial, visto desde Córdoba
“Fue como escuchar el primer llanto de un bebé”: el éxito de Atenea en la misión y su aporte para el desarrollo espacial. (José Hernández / La Voz)

El microsatélite argentino Atenea, que viajó en la misión a la Luna Artemis II de la Nasa, cumplió con éxito el objetivo previsto y para el que fue diseñado en el país.

Argentina alcanzó un hito histórico al colocar un satélite a la distancia más alejada de la Tierra y comunicarse con dos estaciones terrestres. Ahora, los científicos, técnicos y astrónomos esperan recabar toda la información que les envío Atenea desde el espacio profundo.

¿Cómo se desarrolló esa tecnología en Argentina? ¿Quiénes la llevaron a cabo? ¿Cuáles son los datos claves que aportó Atenea?

La Voz recorrió esta semana las instalaciones de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), en Falda del Cañete, en Córdoba, y conoció el lugar donde también "se cocinó" el microsatélite nacional.

Allí se hicieron las pruebas, luego del diseño del "artefacto" entre Conae, universidades nacionales y otros organismos científicos argentino. También desde Córdoba se operó el seguimiento y la comunicación con el satélite en órbita.

El ingeniero Hugo Videla, operador de Segmento Terreno de la misión Atenea en la Estación Terrena Córdoba, dijo que la comunicación anticipada del satélite los sorprendió. Después del lanzamiento, esperaban la primera señal a la 1.05, pero el primer pulso fue a las 0.58 del 2 de abril.

"Tenía muy buena señal: lo que nos permitió detectar su estado de salud en la primera comunicación, además de los datos de los instrumentos montados en el satélite", señaló.

“Una emoción muy grande”

El equipo vivió este momento con una emoción gigante. "Fue como escuchar el primer llanto de un bebé”, dijo Videla, sobre el momento en que se confirmó que el satélite "tenía vida" y funcionaba.

La señal se mantuvo durante las 20 horas previstas en las dos estaciones terrestres que la monitoreaban: la de Córdoba y la de Tierra del Fuego (en Toulhin). En total se usaron cuatro antenas.

Foto a la izquierda, Hugo Videla, operador de Segmento Terreno de la misión Atenea en la Estación Terrena Córdoba y Juan Echeluce, operador de la Estación Terrena Córdoba de Conae.
Foto a la izquierda, Hugo Videla, operador de Segmento Terreno de la misión Atenea en la Estación Terrena Córdoba y Juan Echeluce, operador de la Estación Terrena Córdoba de Conae. ((José Gabriel Hernández / La Voz))

La información recibida está guardada y los especialistas técnicos en el centro de emisión ya analizan esos datos. "Son varios gigas para analizar y tenemos que exprimirla hasta el último para obtener los datos de los instrumentos", afirmó Videla.

Los equipos están en la Conae de Buenos Aires, y se estima que llevará meses descargar esa información que aportó el satélite.

Se determinó ya que la altitud alcanzada fue la correcta. El satélite fue diseñado para que apunte al sol con sus paneles solares y resta saber si queda algo por mejorar para futuras misiones. Además, se evaluó el sistema de navegación y de medición de radiación.

Validación y demostración tecnológica

Una vez que el Atenea cumplió su misión se desintegró y se convirtió en polvo en el espacio, pero Conae aún conserva una réplica que fue diseñada para recordar la hazaña que colocó al país en la cúspide de la tecnología espacial mundial.

Atenea fue elegido por la Nasa para enviarlo a la Luna como carga secundaria del cohete Launch System (SLS) desde el Centro Espacial Kennedy, en Estados Unidos.

Atenea, el satélite que llegó a 70 mil kilómetros de distancia de la Tierra.
Atenea, el satélite que llegó a 70 mil kilómetros de distancia de la Tierra. ((José Gabriel Hernández / La Voz))

Es un satélite que sirvió de validación tecnológica y se comprobó que la tecnología con la que fue diseñado funcionó. Se trató de un pequeño CubeSat 12U: de 20 centímetros por 20 centímetros por 30 centímetros. Pesaba unos 15 kilos.

Estaba integrado por antenas de comunicación, paneles solares, carga de baterías, baterías, sistema de potencia, ruedas inerciales, control de altitud y sensores solares que, de acuerdo al nivel de señal que reciben, orientan al satélite.

"En todo momento tuvo muy buena potencia para comunicarse, tal como sucedió en la prueba previa", afirmó Videla.

Potencia en la comunicación

Para el diseño del satélite se llega a un balance entre los especialistas de cada área. El sistema de comunicación y potencial es crucial para hacer un enlace exitoso a 70 mil kilómetros de la Tierra

El satélite se integró en un alojamiento por debajo de la nave Orion (de la Nasa), donde van los tripulantes, siguiendo un protocolo muy estricto en cuanto a materiales y diseño.

Se lanzó con otros tres microsatélites, de Alemania, de Corea del Sur y de Arabia Saudita. Solo este último y el de Argentina lograron el objetivo.

“Cuando recibimos la señal en Tierra fue una señal electromagnética, en Banda S, muy usada para comunicaciones satelitales”, indicó Videla. “Ese enlace sirvió para detectar y decodificar, para sacar la trama de bytes que nos interesa”, agregó.

Para el diseño del satélite se llega a un balance entre los especialistas de cada área.
Para el diseño del satélite se llega a un balance entre los especialistas de cada área. ((José Gabriel Hernández / La Voz))


"Este es un satélite de demostración tecnológica que nos sirve para conocer el espacio profundo, para rediseñar las futuras misiones de la Conae que vayan más allá de 70 mil kilómetros", remarcó.

Por eso se usó un instrumento que mide pequeñas cantidades de luz, y otro receptor de navegación, un GPS que sirve para saber si ese equipo es apto para recibir la señal en las alturas a las que llegó Atenea.

Las pruebas

El ingeniero Juan Echeluce, operador de la Estación Terrena Córdoba de Conae, contó que antes de su envío a Estados Unidos, en septiembre de 2025, se hicieron pruebas por varios meses.

Esas pruebas fueron sobre posiciones orbitales, cálculos precisos con tablas en sistemas de antenas con seguimientos; niveles de señal y conectividad.

"El sol eleva el nivel de señal en todo el espectro y con ese nivel nos servía verificar si podíamos llegar a todos los equipos que después eran los finales para Atenea", expresó Echeluce.

Las pruebas fueron sobre posiciones orbitales, cálculos precisos con tablas en sistemas de antenas con seguimientos; niveles de señal y conectividad.
Las pruebas fueron sobre posiciones orbitales, cálculos precisos con tablas en sistemas de antenas con seguimientos; niveles de señal y conectividad. ((José Gabriel Hernández / La Voz))

Esas pruebas llevaron tiempo, y lo más difícil fue lograr la mejor forma de seguimiento para tener éxito. "Hacíamos reuniones todos los días, para probar sistemas. Eran jornadas largas. Fue gracias a este trabajo del equipo que trabajó en Atenea que logramos llevarlo a cabo", valoró.

Dio señales

"Fue un logro tener el nivel de señal y obtener el grado de salud del satélite, estando al principio a 40 mil kilómetros, y luego a 70 mil kilómetros de la Tierra", afirmó Echeluce.

Agregó que sortearon todos los desafíos y que se puso en evidencia la capacidad y los recursos que tiene Conae, con los instrumentos y el personal para enfrentarlos.

Fue un logro tener el nivel de señal y obtener el grado de salud del satélite.
Fue un logro tener el nivel de señal y obtener el grado de salud del satélite. ((José Gabriel Hernández / La Voz))

“En lo que se refiere a la historia del país nunca habíamos recibido señales de esa distancia de un satélite argentino”, explicó Echeluce. “Es un orgullo”, añadió.

Ahora, el microsatélite, construido en aluminio, silicio y plástico, se desintegró: “Tanto este como la mayoría cumplen esa función, no caen en la Tierra sino que se desintegran en la atmósfera”, aclaró el ingeniero

Atenea quiso reflejar la sabiduría y el conocimiento de la diosa que lleva ese nombre. Y así fue. Conocimiento científico cordobés y argentino que voló alto.