Violencia animal. Científicos detectaron una “guerra civil” entre chimpancés en Uganda tras la ruptura inédita de un grupo
La investigación fue publicada este jueves en la revista Science y analizó más de 30 años de datos. La investigación documenta cómo un grupo unido se fracturó y terminó atacándose a muerte.
Un estudio publicado este jueves en la revista Science documentó un fenómeno excepcional en chimpancés salvajes: la ruptura permanente de una gran comunidad en Uganda y la posterior violencia letal entre individuos que antes convivían, se alimentaban y patrullaban juntos.
El caso fue registrado en Ngogo, en el Parque Nacional Kibale, y abre una discusión de fondo sobre los orígenes de la violencia colectiva.
De una sola comunidad a dos grupos enfrentados
Durante años, los chimpancés de Ngogo vivieron como una sola comunidad de gran tamaño, con una estructura social compleja pero cohesionada. Los machos cooperaban en la defensa del territorio, cazaban juntos y compartían vínculos estables dentro de un mismo espacio.
Sin embargo, los investigadores detectaron un cambio brusco en 2015. A partir de observaciones de comportamiento, redes sociales y uso del territorio, comprobaron que la comunidad empezó a polarizarse: individuos que antes se asociaban comenzaron a evitarse, hasta que en 2018 la separación se volvió definitiva.
Desde entonces quedaron formados dos grupos distintos, conocidos como Western y Central.
El paso de la distancia a la violencia
Lo más llamativo vino después. Entre 2018 y 2024, miembros del grupo Western realizaron 24 ataques contra el grupo Central, con al menos siete machos adultos y 17 crías asesinadas. Los ataques ocurrieron durante incursiones territoriales y marcaron un giro drástico: antiguos compañeros se convirtieron en blancos de agresiones letales.
El estudio subraya justamente ese punto. Según los autores, individuos que durante años “vivieron, se alimentaron y patrullaron juntos” pasaron a ser atacados por su nueva pertenencia grupal.
Además, el grupo agresor era el más pequeño, un dato que contradice la idea simple de que solo los grupos más numerosos tienen ventaja en este tipo de conflictos. Para los investigadores, la mayor cohesión interna del grupo Western pudo haber compensado esa desventaja numérica.
Qué explica la ruptura
Los científicos no plantean una causa única, pero sí varios factores que pudieron empujar la fractura. Entre ellos aparecen el tamaño inusualmente grande del grupo original, la competencia por recursos y reproducción, la muerte de varios individuos clave, un cambio en el macho alfa en 2015 y una epidemia respiratoria en 2017 que pudo haber acelerado la separación.
También observaron que el aislamiento reproductivo empezó antes de la ruptura final: después de 2015 dejaron de registrarse crías concebidas por miembros de los dos futuros grupos, una señal de que la división ya estaba en marcha.
Lo que el hallazgo dice sobre los humanos
El valor del estudio va más allá del comportamiento animal. Los autores sostienen que este caso respalda la llamada “hipótesis de la dinámica relacional”: la idea de que la violencia colectiva puede surgir de la ruptura de vínculos sociales, incluso sin religión, ideología o identidad étnica, elementos que suelen usarse para explicar las guerras humanas.
El equipo de investigación, liderado por Aaron A. Sandel de la Universidad de Texas, subraya que el enfoque excesivo en factores culturales ignora procesos sociales básicos compartidos con otros primates
Como reflexión final, los autores del estudio sugieren una vía para la prevención de la violencia: "En algunos casos, puede ser en los pequeños actos diarios de reconciliación y reunión entre individuos donde encontremos oportunidades para la paz".


