Fin. Australia suspendió la caza de burros salvajes tras descubrir que ayudan a restaurar el desierto

Tras años de campañas de sacrificio masivo, un estudio científico confirmó que la especie genera fuentes de agua y mejora los suelos áridos.

10 de marzo de 2026 a las 11:44 a. m.
Australia suspendió la caza de burros salvajes tras descubrir que ayudan a restaurar el desierto
Los burros salvajes de Australia.

La política ambiental en Australia dio un giro radical respecto al manejo de las poblaciones de burros salvajes. Tras diez años de considerarlos una plaga y eliminarlos masivamente, especialistas confirmaron que son claves para proteger la resiliencia del desierto.

En las regiones áridas, estos animales fueron históricamente acusados de competir por las reservas de agua con el ganado de las granjas. Además, los productores los responsabilizaban por la destrucción de los cercos y la degradación de las áreas sensibles.

Esta percepción inicial había impulsado fuertes campañas de sacrificio a gran escala para reducir la presión en los campos. Sin embargo, el conflicto tendía a reaparecer porque las condiciones ambientales de fondo no se modificaban y las poblaciones se recuperaban.

El impacto de la sequía y el hallazgo clave

Con el aumento de las sequías frecuentes, los gestores ambientales comenzaron a buscar alternativas para sostener la humedad y la biodiversidad. Así, el comportamiento del burro en el terreno pasó a evaluarse como una posible intervención ecológica beneficiosa.

Durante las observaciones de campo, los investigadores descubrieron que los burros cavan en los lechos secos hasta alcanzar la humedad subterránea. Estas excavaciones funcionan como pozos que dejan el agua accesible para otras especies que no pueden alcanzar capas profundas.

Los burros salvajes de Australia.
Los burros salvajes de Australia. (Web)

En los ecosistemas extremos, la creación de estos nuevos puntos de hidratación superficial puede significar la supervivencia directa de la fauna local. No obstante, los expertos aclaran que el efecto positivo dependerá de la cantidad de animales concentrados en una misma zona.

Restauración del suelo y germinación

Los estudios también revelaron que el tránsito de las manadas rompe la costra superficial que se forma en los suelos excesivamente secos. Esta capa dura suele ser la principal barrera física que impide la correcta infiltración de los líquidos.

Al caminar sobre el terreno, las pezuñas generan microfisuras que actúan como un sistema de "micro-labranza" natural. Este proceso facilita que las lluvias logren penetrar en la tierra y promueve activamente que las semillas logren germinar.

A pesar de estos beneficios, los científicos advierten que un exceso de tránsito en zonas vulnerables podría revertir el efecto e incrementar la erosión. Por este motivo, insisten en que los resultados positivos de la especie están estrictamente atados al monitoreo constante.

Los burros salvajes de Australia.
Los burros salvajes de Australia. (Web)

Un nuevo modelo de manejo científico

A partir de estas conclusiones, la propuesta actual reemplazó el sacrificio indiscriminado por un modelo enfocado en el manejo científico. El objetivo oficial no es liberar a los ejemplares sin control, sino gestionarlos de manera estratégica e inteligente.

Las autoridades planifican retirar a los animales de las áreas ecológicamente frágiles para concentrarlos donde puedan aportar mejoras al suelo. El sistema se basará en establecer umbrales precisos sobre cuántos burros son tolerables según cada estación del año.

De esta manera, la especie dejó de ser catalogada exclusivamente como una plaga invasora e incómoda para las autoridades. Este nuevo paradigma abre el debate sobre cómo utilizar herramientas naturales para sostener ecosistemas extremos en un clima global cambiante.