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Cena con 7 presidentes y 22 gobernadores para cerrar el día

La Presidenta clausuró la fiesta con un llamado a "superar diferencias".

26 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Cena con 7 presidentes y 22 gobernadores para cerrar el día
(Télam).

Buenos Aires. La presidenta Cristina Fernández se puso por encima de las divisiones que mostró la Argentina política durante estos cuatro días y se ubicó a la altura del mensaje que envió la multitud en las calles, en un número pocas veces visto.

Contrastó así la "celebración popular" del Bicentenario con la del Centenario. Defendió el "proyecto" del que, coincidentemente ayer, se cumplieron siete años, desde la llegada de Néstor Kirchner a la Presidencia. Pero también convocó a los argentinos en general y a la oposición en particular, a "superar las diferencias" y construir de ahora en más "una nación para todos". Y, como reclamo excluyente, rodeada de siete de los nueve presidentes sudamericanos, volvió a hacer una demanda histórica que une a todos: la soberanía de las islas Malvinas.

El mensaje central de la Presidenta por los 200 años de la Argentina, trasmitido por cadena nacional, siguió a la inauguración de la Galería de Patriotas Latinoamericanos, que por demora de algunos de los presidentes invitados, obligó a retrasar el programa en dos horas. Incluido el impactante desfile artístico histórico de cierre de lo que fue una auténtica fiesta popular, y la cena de gala, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, con la que agasajó a los visitantes.

"Este es el pueblo, no lo de anoche. ¿Me entendés lo que te digo?", le comentaba con suspicacia a este cronista una mujer de unos 60 años que hizo el aguante sobre la Diagonal Norte, en referencia a la selecta reinauguración del teatro Colón, acto estelar organizado por el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri.

Al momento de contrastar Bicentenario con Centenario, Cristina Fernández dijo que aquél se hizo "con la mirada puesta en Europa y en no ser nosotros mismos", bajo estado de sitio y límites a la actividad sindical. "Yo quería, con todo respeto y en honor a estos hombres que están en esta Galería -apuntó-, darnos un Bicentenario diferente, popular, con el pueblo en las calles". Y así sucedió: los argentinos festejaron con alegría y patriotismo.

Los presidentes extranjeros, a los que había recibido en la explanada sobre la calle Rivadavia, la siguieron atentos. A su izquierda, el brasileño Lula, el venezolano Hugo Chávez y el ecuatoriano Rafael Correa.

"Esto es emocionante", le dijo a este diario el ecuatoriano, aclamado desde las barandas a uno y otro lado de la Diagonal Norte, durante las seis cuadras de caminata hasta el palco desde el que los presidentes vieron el desfile final.

A su derecha, lo mismo hicieron el chileno Sebastián Piñera, el boliviano Evo Morales, el paraguayo Fernando Lugo y el uruguayo José Mujica. Cuando Cristina Fernández mencionó a muchos de los patriotas incorporados a la galería (desde el Che y el obispo salvadoreño Arnulfo Romero, hasta Perón y Evita, en cuadros de su pintor preferido, Rogelio Polescello), los presidentes aplaudieron.

La excepción fue Piñera, que si bien parecía tener justificada su abstención en el caso de Salvador Allende, tampoco lo hizo con el libertador Bernardo O’Higgins. No fue ese el único tropezón del chileno: literalmente, trastabilló, en medio de los apretujones y la multitud, al momento de subirse al palco para el desfile.

Desde la primera fila, atentos al discurso, estaban los gobernadores, menos Macri y el puntano Alberto Rodríguez Saá.

Juan Schiaretti recién llegó para la cena porque tuvo problemas para despegar en el avión de la gobernación como estaba previsto.

A la izquierda de la Presidenta estaban Néstor Kirchner, junto al destituido presidente hondureño Manuel Zelaya (que tuvo casi trato de jefe de Estado), el ex presidente panameño Martín Torrijos; el presidente de la Corte, un eufórico Ricardo Lorenzetti; la ministra de la Corte Elena Highton de Nolasco; y los radicales vicepresidentes de Diputados y Senadores, Ricardo Alfonsín y Juan Marino.

La selección de invitados que ocupó el espacio privilegiado de la Galería, el más cercano a los presidentes, dio para una lectura política. Allí estuvieron desde las Madres y Estela de Carlotto hasta potenciales aliados como Martín Sabatella; los intelectuales oficialistas de Carta Abierta Ricardo Forster y Horacio González y el dirigente social Luis D\'Elía.

Al reclamar por Malvinas, la Presidenta hizo referencia al Derecho Internacional y al respaldo que Argentina recibió en la cumbre de presidentes latinoamericanos y caribeños: "Todos, grandes y chicos, poderosos y débiles, tenemos que estar sujetos al Derecho Internacional como única forma de vivir en un mundo civilizado", dijo.