En Argentina. Cáncer de riñón: una enfermedad silenciosa que podría causar más de 4.200 muertes al año
Especialistas advierten que el cáncer renal suele no presentar síntomas en sus etapas iniciales. Detectarlo a tiempo puede elevar la supervivencia al 93%, mientras que en casos avanzados cae al 18%.
Cada año, miles de argentinos conviven con una enfermedad que suele avanzar sin dar señales de alerta. El cáncer de riñón, uno de los tumores más frecuentes del aparato urinario, rara vez presenta síntomas en sus primeras etapas, lo que dificulta su detección temprana y reduce las posibilidades de curación cuando el diagnóstico llega tarde.
En el marco del Día Mundial del Cáncer Renal, especialistas alertaron sobre el impacto creciente de esta patología en el país. Según estimaciones de Globocan/Cancer Tomorrow, Argentina podría superar las 2.800 muertes anuales por cáncer de riñón hacia 2030 y alcanzar las 4.285 para 2050.
Las proyecciones ubican al país entre los más afectados de América Latina y el Caribe. De acuerdo con esos datos, Argentina ocuparía el tercer lugar de la región en cantidad de fallecimientos asociados a esta enfermedad y se posicionaría entre los países con mayor incidencia.
Un tumor que suele descubrirse por casualidad

Uno de los principales desafíos del cáncer renal es que los tumores pequeños suelen desarrollarse sin síntomas evidentes. Por esa razón, muchos casos se detectan de manera incidental durante estudios por imágenes solicitados por otros motivos médicos, como ecografías, tomografías o resonancias.
Los especialistas señalan que las personas con antecedentes familiares, enfermedades hereditarias o patologías renales crónicas deberían consultar con su médico sobre la necesidad de realizar controles periódicos.
"La detección temprana sigue siendo una de las herramientas más importantes para mejorar el pronóstico de los pacientes", remarcan los expertos.
Factores de riesgo y prevención
Las alteraciones genéticas que dan origen al cáncer de riñón pueden ser hereditarias o adquiridas a lo largo de la vida. Entre los principales factores de riesgo se encuentran el tabaquismo, la obesidad, la hipertensión arterial y la exposición prolongada a determinadas sustancias químicas.
Gabriela Bugarin (MN 71.988), directora médica de Oncología de MSD, explicó que existen medidas concretas para reducir el riesgo.
"Dejar de fumar, hacer ejercicio regularmente, mantener una alimentación nutritiva, controlar la presión arterial y evitar la exposición a sustancias químicas de uso industrial son medidas clave de prevención", sostuvo.
Un diagnóstico inesperado
"El cáncer renal es, en muchos casos, un hallazgo. Para cuando aparecen síntomas, la enfermedad suele encontrarse en estadios avanzados. Por eso, los controles médicos regulares son fundamentales, especialmente en personas con factores de riesgo", explicó Jimena Maur Perotti, oncóloga clínica y asesora científica de Bristol Myers Squibb Argentina.
La especialista insistió en que la detección temprana continúa siendo uno de los factores que más influyen en el pronóstico de los pacientes.
Si bien algunas causas están asociadas a la genética y a los antecedentes familiares, existen factores vinculados al estilo de vida que pueden incrementar el riesgo de desarrollar la enfermedad.
Cuáles son los síntomas de alerta

Aunque la enfermedad suele ser silenciosa al comienzo, los síntomas pueden aparecer cuando el tumor avanza. Entre los signos más frecuentes figuran:
- presencia de sangre en la orina
- dolor persistente en un costado de la espalda baja
- fatiga
- pérdida de peso involuntaria
- falta de apetito
- anemia
- fiebre prolongada sin una causa aparente
Los especialistas aclaran que estos síntomas no implican necesariamente la presencia de cáncer, pero sí requieren una consulta médica para determinar su origen.
La diferencia entre detectarlo a tiempo o tarde

El tratamiento depende del estadio de la enfermedad, del estado general del paciente y de las características del tumor.
Cuando el cáncer se detecta en etapas tempranas, la cirugía suele ser la principal alternativa terapéutica y ofrece altas probabilidades de curación. También pueden indicarse otras estrategias como vigilancia activa, ablación o radioterapia en casos seleccionados.
"La medicina ha avanzado de forma significativa y hoy más del 50% de los pacientes con cáncer renal en estadio temprano pueden curarse. Sin embargo, ese porcentaje cae drásticamente cuando la enfermedad se detecta en etapas avanzadas", señaló Bugarin.
La diferencia queda reflejada en las estadísticas de supervivencia. Mientras que la tasa relativa de supervivencia a cinco años alcanza el 93% cuando el tumor permanece localizado en el riñón, desciende al 75% cuando se extiende a tejidos cercanos y cae al 18% cuando existen metástasis en órganos distantes como pulmones, huesos o cerebro.
Por eso, los especialistas coinciden en que la prevención, el control de los factores de riesgo y los chequeos médicos periódicos continúan siendo las herramientas más efectivas frente a una enfermedad que, en muchos casos, avanza en silencio.



