Temas del día:

Basado en hechos reales

El abuso del recurso de enganchar al público con determinada historia apelando a la leyenda “basada en hechos reales”, la mayoría de las veces tiene el efecto contrario. Juan Carlos Carranza.

06 de mayo de 2013 a las 02:30 p. m.
Redacción La Voz
Basado en hechos reales

Los productores de películas de taquilla como El exorcista, Poltergeist o Actividad paranormal, y de otras no tanto, como las que hablan de abducciones extraterrestres, hacen trascender que en algún punto las historias tienen un anclaje con la realidad.

Nadie –absolutamente nadie– puede negar que salió mudo de miedo del cine luego de ver la película de posesión demoníaca basada en el libro de William P. Blatty.

Fue tal el fenómeno cultural que generó este filme en la década de 1970, que luego el propio Blatty se encargaría de incrementar el mito diciendo que su relato estuvo basado en hechos ocurridos en Mont Rainier (Washington), en 1949.

Si ya la historia había causado pavor, esta revelación le abrió paso a la sugestión y las personas empezaron a sentir que cualquier brisa fría que les acariciaba la nuca no era un simple chiflete, sino la presencia del mismísimo Pazuzu (el demonio de la película).

Cacho Yerom, el consultor permanente de esta columna, dice que disfruta mucho dejándose llevar por la supuesta veracidad que rodea a las historias de terror.

“No hay nada más lindo que terminar de leer un libro o de ver una película de terror y luego sentir miedo hasta de ir a buscar agua en medio de la noche”, dice.

“Con mi amigo Mariano, fuimos a ver El proyecto de la bruja de Blair al cine y después nadie quería irse a su casa. Terminamos sublimando el miedo tomándonos unas cervezas... tal vez seis”, agrega Yerom, yéndose al pasto, como siempre.

Más creíble. Como todos sabemos que los exorcismos, los fantasmas, las brujas y la inflación no existen (?), más convincente y efectiva resulta la leyenda de los productores: "Los hechos y personajes de esta historia son ficticios; cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia".

Tan afectos somos a las teorías conspirativas que tales recurrencias nos provocan desconfianza.

“Ponen eso para que después no les hagan juicio”, asegura Yerom, quien hasta el día de hoy duda de que hayan matado a Francisco Montalbán en la novela Dulce amor.

El cine destruyó de tantas formas la ciudad de Nueva York, pero el atentado a las Torres Gemelas superó la imaginación de cualquier guionista.

Por eso, por más que se empeñen los escritores, los soñadores o los idealistas, la realidad siempre superará lo imaginable; salvo, claro, que aparezcan Julio Verne, Héctor Oesterheld o Ray Bradbury.