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En los bancos, aún hay colas con esperas de hasta una hora

El uso de la banca electrónica crece, pero las filas no se descomprimen. No bajó la cantidad de personal del sistema, pero hay más clientes. Barreras visuales ralentizan.

26 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
En los bancos, aún hay colas con esperas de hasta una hora
Banco Santander. La cola bajaba la escalera, doblaba en U y volvía a subir. Había dos empleados en la mesa de atención al cliente (La Voz).

Gonzalo está construyendo su casa con un crédito del Banco de Córdoba y además de renegar con albañiles y proveedores de materiales le toca, una vez por semana, lidiar con las largas filas en el banco.

El arquitecto que le lleva la obra le pide entre cuatro y cinco mil pesos por semana para pagar materiales y empleados. Pero la tarjeta de débito le permite sacar de un cajero automático hasta dos mil pesos, según él pidió por cuestiones de seguridad. Entonces, los viernes cerca del mediodía va a la sucursal de su banco en la avenida General Paz armado de paciencia. Allí puede pasar más de una hora a la espera de ser atendido por un cajero humano.

Aunque los recursos tecnológicos están cada vez más al alcance de personas bancarizadas, lo cierto es que hay trámites que deben realizarse personalmente. También es cierto que muchos aún prefieren llevarse el sello del banco o la plata encima porque “desconfían” de los medios electrónicos.

Para atenderlos, actualmente hay en el país 99.242 empleados bancarios, lo que representa un promedio de 24,4 por sucursal, según datos de la Asociación de Bancos de Argentina (ABA). Pese al crecimiento en la cartera de clientes, la relación prácticamente se mantiene desde hace varios años: en 2006 eran 23,4 empleados por sucursal y en 2009, 24.

Un trámite bancario simple, como una extracción de dinero, puede llevar hasta una hora en un día sin complicaciones. Pero del 1 al 10 de cada mes o cuando surge alguna contingencia como una “caída del sistema” en una sucursal, la operación puede extenderse por mucho más tiempo.

El panorama es peor en bancos públicos que realizan cobro de servicios, pago a jubilados provinciales y nacionales y a la administración pública.

En el caso del Banco de Córdoba, entre 2011 y 2012 las operaciones a través del home banking se incrementaron 27 por ciento, pero las filas no terminan de descomprimirse. "Fundamentalmente, la gente viene por pago de servicios", aseguraron fuentes de la entidad y dijeron que en el interior ese servicio se presta con más agilidad.

Una mañana por los bancos. La semana pasada en la sucursal de la calle Rivadavia del Banco Galicia, una sola persona en mesa de entrada asesoraba a clientes y no clientes sobre distintos trámites. Para los clientes con más "experiencia" un turnero digital les entrega números. Pero con turno en mano también hay que esperar, como mínimo, 20 minutos. El banco fue consultado por este diario para saber cómo encara la problemática, pero no obtuvo respuestas.

El mismo día, el Francés que está en la misma calle requería de más paciencia aún. Para el cajero automático había una fila de más de 30 personas. Y para operar con un cajero humano, otras 30. Para hacer una extracción, la demora era de al menos media hora.

Desde la entidad señalaron que “por los canales alternativos hoy se atiende más del 85 por ciento de la operatoria”. No obstante, reconocieron que “la afluencia de público no se vio reducida debido al aumento de la bancarización” y señalaron que la instalación de las barreras visuales –medida de seguridad establecida por el Gobierno–, “genera más tiempo de espera en cola”, al igual que el “continuo aumento de los montos de cada transacción, que requiere el conteo de mayor cantidad de billetes ante denominaciones que se mantienen en 100 pesos como valor máximo”.

En el banco Macro de calle 25 de Mayo eran unas 40 personas las que esperaban ser atendidas y para el caso de una extracción, había 20 adelante. Fuentes de Macro señalaron que se trata de una cuestión "muy cultural", aunque la utilización del home banking crece un 43 p or cient o por año, alentada por acciones que la entidad realiza.

En un caso más extremo, hay esperas que se convierten en quejas acompañadas de palmas y hasta gritos. El viernes 9 de marzo, por ejemplo, en el Santander de Rosario de Santa Fe antes de las 9 de la mañana ya había 20 personas en la cola para la mesa de informes, donde no se derivaba al cliente, sino que se resolvía allí el problema, demorando a veces hasta 25 minutos. No funcionaba el turnero electrónico y la cola llegó a tener 50 personas que empezaron a hacer palmas y silbar para que se acelerara la atención.

Los clientes comentaban que siempre es así, que deben esperar al menos una hora para llegar a la mesa de informes y recién ser derivados. El Santander tampoco dio respuestas.