Salud. Artritis psoriásica: síntomas, tratamiento y si tiene cura
La artritis psoriásica es una enfermedad inflamatoria crónica sin cura. Cuáles son los síntomas, complicaciones y los tratamientos disponibles para controlarla.
La artritis psoriásica es una enfermedad inflamatoria crónica que ataca las articulaciones, la columna vertebral y los puntos donde los tendones y ligamentos se unen al hueso. No tiene cura, pero con tratamiento adecuado es posible controlar los síntomas y frenar el daño articular.
La condición guarda una relación directa con la psoriasis. Entre el 10 y el 30% de quienes la padecen desarrollan artritis psoriásica en algún momento de su vida, según la Sociedad Argentina de Reumatología (SAR). También puede aparecer en personas sin psoriasis, pero con antecedentes familiares.
Afecta tanto a hombres como a mujeres y es más frecuente entre los 30 y los 55 años, de acuerdo con Mayo Clinic.
Síntomas que no hay que ignorar
El signo más habitual es el dolor e inflamación en las articulaciones (muñecas, rodillas, tobillos y dedos) acompañado de rigidez matinal que mejora con el movimiento.
Uno de los indicadores más específicos es la dactilitis: los dedos de manos o pies se inflaman por completo y adquieren una forma similar a la de una salchicha. También puede aparecer dolor en el talón por inflamación del tendón de Aquiles o fascitis plantar.
Otros síntomas posibles son el dolor lumbar o en la zona sacroilíaca, cambios en las uñas (hoyuelos, engrosamiento o separación del lecho ungueal) e inflamación ocular (uveítis), que requiere atención inmediata para evitar pérdida de la visión.
Causas y factores de riesgo

El origen exacto es desconocido. Se cree que interviene una combinación de factores genéticos, inmunológicos y ambientales. El sistema inmunitario ataca tejidos sanos y desencadena inflamación en las articulaciones, según la SAR.
El principal factor de riesgo es tener psoriasis. También suman los antecedentes familiares y, en algunos casos, un traumatismo físico o una infección viral puede actuar como disparador en personas con predisposición genética.
Complicaciones posibles
Sin tratamiento, la artritis psoriásica puede volverse incapacitante. En un porcentaje reducido de pacientes evoluciona hacia artritis mutilante, una forma grave que destruye los huesos pequeños de las manos y genera deformidades permanentes.
La enfermedad también eleva el riesgo de hipertensión arterial, síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.
Tratamiento: sin cura, pero con control posible

No existe cura para la artritis psoriásica. El objetivo del tratamiento es reducir la inflamación, aliviar el dolor y evitar el deterioro articular.
Las opciones van desde antiinflamatorios no esteroides (AINEs) para casos leves hasta fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (Farme) como el metotrexato para formas más avanzadas. Cuando estos no resultan suficientes, se incorporan agentes biológicos que actúan directamente sobre el sistema inmunitario.
La fisioterapia y la terapia ocupacional complementan el tratamiento farmacológico. En casos severos, puede considerarse el reemplazo quirúrgico de articulaciones.
Mantener un peso saludable, practicar ejercicio de bajo impacto (natación, yoga, caminata) y abandonar el tabaco también contribuyen a mejorar la calidad de vida.
Ante dolor articular persistente, especialmente si ya existe diagnóstico de psoriasis, la consulta con un reumatólogo es urgente. El diagnóstico temprano es clave para evitar daño articular irreversible.



