Temas del día:

Aproximación a Cacho Yerom

Yerom me atendió en bata bordó, a las 5 de la tarde, sin almorzar, como recién levantado. Descubrí que el asesor de esta columna tiene pelo largo. Juan Carlos Carranza.

01 de agosto de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Aproximación a Cacho Yerom

–Buenos días.–Buenas tardes, será... son más de las cinco de la tarde.–Ya sé. Para mí es buenos días, porque no almorcé.Así arrancó la entrevista con Cacho Yerom, el enigmático asesor de esta columna. Saldar el "pequeño incidente" sobre la pertinencia del saludo nos consumió 37 estériles minutos. Nadie cedió su postura. Sigo pensando que a las cinco de la tarde no se puede decir "buenos días", por más que no se haya almorzado.No fue fácil llegar al encuentro con nuestro principal consultor. La empresa que provee los servicios de este pensador indómito me había advertido que era muy reacio a dar entrevistas. Incluso, rara vez se muestra en público, con lo cual muy pocos (por no decir nadie) conocen su aspecto.En realidad, este columnista tampoco estaba tan interesado en dialogar con Yerom, pero la inquietud de numerosos lectores obró el milagro.La mansión de Yerom se encuentra en una localidad del Gran Córdoba que no estoy autorizado a revelar. Lo único que puedo decir es que sus ventanas están tapiadas. Ahí me enteré de que Cacho odia las cortinas. Luego de superar numerosos controles y cacheos de robustos guardias de seguridad, ingresé a una sala casi en penumbras, previo a dejar mi cámara fotográfica en un cuarto contiguo. Yerom no permite ser fotografiado, y menos cuando se levanta de dormir. Nuestro asesor estrella estaba sentado en un sillón negro de respaldar alto. Cuando me acostumbré a la oscuridad, pude comprobar que Yerom tiene el pelo largo, sugestivamente largo, de color castaño. Estaba vestido con una bata bordó y calzaba zapatillas con medias zoquete. Aun así, esa borrosa imagen me sobrecogió. –¿Dónde nació? –pregunté.–En Mina Clavero, en la calle San Martín, al lado de Casa Naum. –¿Está en pareja? –Sí, con una mujer que está privada de su libertad, en Bouwer. –Imagino que su vida íntima tendrá algunas intermitencias... –Sí, cuando ella se fuga. –Tengo entendido que nunca hubo fugas de la Cárcel de Mujeres. –...El elocuente silencio de Yerom me invitó a cambiar de tema. –¿Sabe usted que muchas de sus reflexiones han sido motivo de duras críticas a mi columna? –No leo su columna. –¿Qué lee? –Cortázar, Borges, Wilde, J.J. Benítez, Abelardo Castillo, Saramago, Nimzovich, Kasparov, Stephen Hawking, Bradbury. Y últimamente, la revista Condorito .La penumbra reinante en la sala no me permitía distinguir con claridad. Me daba cuenta de que era alto, sus brazos y sus piernas eran delgados. Cuando se movió en su asiento pude advertir... ¿senos? De repente, un guardia ingresó y me indicó que la entrevista había terminado. –¿Podré entrevistarlo en otra oportunidad? Los lectores quieren conocerlo más a fondo. –Bueno, tal vez.No es mucho lo que pudimos extraer de la hermética personalidad de Yerom. Espero que los lectores hayan calmado un poco sus ansias por saber quién es realmente el jefe de asesores de La Quinta Pata.