Salud. Por qué los antibióticos producen diarrea y náuseas: qué dicen los especialistas

Hasta 1 de cada 4 pacientes puede sufrir molestias digestivas durante un tratamiento antibiótico. Médicos y farmacéuticos detallan los mecanismos que las provocan y cuándo es importante consultar.

01 de abril de 2026 a las 11:06 a. m.
Por qué los antibióticos producen diarrea y náuseas: qué dicen los especialistas
¿Por qué los antibióticos caen mal? La explicación médica detrás de la diarrea y las náuseas.

Cada vez más personas aseguran que los antibióticos les caen mal. Lejos de ser una percepción, profesionales de la salud explican que existen razones médicas claras para los efectos secundarios más comunes.

Las molestias más típicas son diarrea, náuseas, vómitos, gases y dolor abdominal y pueden afectar hasta a 1 de cada 4 pacientes, según especialistas consultados por Europa Press Salud.

El farmacéutico Saúl Gómez, del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, explica que, como todos los medicamentos, los antibióticos pueden provocar efectos adversos, y que los síntomas digestivos son los más frecuentes.

Muchos fármacos irritan el tracto gastrointestinal y alteran el equilibrio de la microbiota intestinal, un conjunto de bacterias esenciales para el funcionamiento del organismo.

Qué efectos aparecen con más frecuencia

Cómo tomar correctamente los antibióticos.
Cómo tomar correctamente los antibióticos. ((Unsplash))

Las reacciones más habituales se dan durante los primeros días de tratamiento. Entre ellas, Gómez menciona:

  • Náuseas y vómitos.
  • Diarrea.
  • Malestar gástrico, gases o ardor de estómago.
  • Distensión o pesadez abdominal.

El desajuste de la flora microbiana puede favorecer además la aparición de candidiasis oral o vaginal, con síntomas como picor, irritación o placas blanquecinas. "Para reducir el riesgo puede considerarse el uso de probióticos recomendado por el farmacéutico", señala el experto.

Los antibióticos que más suelen generar molestias

El médico de familia José María Molero explica que la diarrea y las náuseas constituyen la forma más común de intolerancia. La incidencia puede oscilar entre el 5% y el 25% de los pacientes, dependiendo del fármaco.

Los grupos más asociados a diarrea o malestar digestivo son:

  • Amoxicilina-clavulánico.
  • Cefalosporinas.
  • Clindamicina.
  • Quinolonas.
  • Macrólidos y tetraciclinas, especialmente en relación con náuseas.

Aunque menos frecuentes, también pueden aparecer erupciones cutáneas, urticaria o picazón. Otros síntomas como cefalea, fatiga o alteraciones del gusto suelen ser más inespecíficos.

Una complicación conocida

¿Por qué los antibióticos caen mal? La explicación médica detrás de la diarrea y las náuseas.
¿Por qué los antibióticos caen mal? La explicación médica detrás de la diarrea y las náuseas. (Europa Press)

Molero destaca que es “totalmente normal” que los antibióticos produzcan diarrea leve, pero advierte que en algunos casos puede evolucionar a cuadros más serios. Los antibióticos de amplio espectro son los que más riesgo implican, porque modifican de manera significativa el ecosistema intestinal.

Una parte de los episodios está vinculada a la bacteria Clostridioides difficile, responsable del 15% al 39% de las diarreas asociadas a antibióticos en adultos y en el ámbito hospitalario. Sin embargo, no todas las diarreas inducidas por medicamentos se deben a este agente.

Por qué ocurre: los cuatro mecanismos clave

Los expertos señalan que los efectos digestivos se explican por una combinación de procesos fisiológicos.

  1. Alteración de la microbiota intestinal. Los antibióticos eliminan bacterias beneficiosas y reducen la diversidad microbiana, generando disbiosis tras 7 a 10 días de tratamiento.
  2. Efecto irritativo directo en la mucosa intestinal. Algunos medicamentos inflaman el epitelio, interfieren con la absorción de líquidos y desencadenan náuseas o dolor.
  3. Cambios en la motilidad gastrointestinal. El tránsito se acelera y el intestino absorbe menos agua y nutrientes, lo que favorece la diarrea y los calambres.
  4. Sobrecrecimiento de patógenos resistentes. La alteración del ecosistema facilita que microorganismos como C. difficile se multipliquen en exceso.

Aunque la mayoría de los efectos son leves, los especialistas recomiendan buscar atención si la diarrea es intensa, si aparece fiebre persistente, sangre en las heces, deshidratación o síntomas cutáneos extensos.