A un año, ¿dónde está la ventaja?
El 10 de octubre de 2011, la administración de Daniel Giacomino implementó, dos meses antes de irse, uno de los cambios más sensibles en el uso del transporte público. Laura González.
El 10 de octubre de 2011, la administración de Daniel Giacomino implementó, dos meses antes de irse, uno de los cambios más sensibles en el uso del transporte público. Anunció la progresiva salida del vetusto pero aceptado cospel y su reemplazo por una tarjeta sin contacto que el usuario debe cargar en algún punto de venta que cumpla tres condiciones: voluntad de vender viajes, máquina en condiciones técnicas y crédito disponible para la venta. Se trazó como meta la instalación de 1.500 bocas. A casi un año de aquello, hoy funciona la mitad. Casi ninguna de las multas que aplicó el municipio pudo ser cobrada. Siemens, que opera Red Bus, alegó que el contrato entró en revisión y que todos estos meses han sido un gigantesco período de prueba. En enero pasado, la gestión de Ramón Mestre negoció una baja en la comisión que cobra Siemens a cambio de eliminar otras obligaciones, como por ejemplo las 1.500 bocas. Hace 10 días, en el más absoluto de los silencios, el municipio firmó la renegociación de ese contrato, todavía no difundido. Dejó en 1.150 la red de expendio. A casi un año, cuesta que el usuario encuentre beneficios directos con la tarjeta. Cansados de peregrinar por los barrios, muchos cargan sólo en el centro. La queja se aplacó por el desaliento, no porque el sistema funcione mejor. No se pueden cargar viajes desde un cajero automático, rapipago, tarjeta de crédito o transferencia bancaria. No se puede aún subir a un colectivo con la tarjeta vacía, cuando se había prometido un viaje "a cuenta" a debitarse en la siguiente recarga. No hay máquinas automáticas en CPC, híper o shoppings . No se venden tarjetas precargadas: siempre hay que ir en persona a una boca que tenga la máquina y pagar con plata. Eso sí: de cada boleto que cuesta 3,20 pesos, la concesionaria se queda con 22,1 centavos. Religiosamente.

