A prueba. Un año sin celulares en la escuela: la experiencia de un colegio cordobés de Villa Nueva
El Instituto Inmaculada Concepción, de esa ciudad cordobesa, ratificó para este ciclo lectivo 2026 la medida implementada desde el año pasado: sus estudiantes no pueden usar celular en ningún momento dentro del colegio. El incumplimiento implica el retiro del dispositivo. Opiniones de las madres.
En el inicio del ciclo lectivo 2026, el Instituto Inmaculada Concepción, de la ciudad cordobesa de Villa Nueva, ratificó su decisión de restringir el uso de la tecnología por parte de estudiantes dentro del colegio, en ningún momento.
Entre sus Acuerdos Escolares de Convivencia (AEC) implementan un protocolo que busca "desconectar para conectar": no se permite a alumnas y alumnos llevar teléfonos celulares, relojes inteligentes o cualquier otro medio de comunicación digital. Si se llevan, deben permanecer todo el tiempo apagados y dentro de las mochilas.
Desde la institución confirmaron a La Voz que la medida de “jornadas libres de pantallas” se comenzó a aplicar el año pasado y se ratificó para el ciclo lectivo que está por iniciar. Hay pocos antecedentes en el país de este tipo de experiencias.
Ahora, publicaron en las redes sociales del colegio los alcances de las restricciones y las medidas a tomar en caso de incumplimientos “para socializar y ampliar la comunicación”.
Opiniones de madres que tienen hijos e hijas en distintos cursos se mostraron en general a favor de la medida y coinciden en que el año pasado no hubo inconvenientes, aunque plantean algunos matices.
Prohibición total de celulares
El reglamento es taxativo respecto a la presencia de dispositivos móviles, abarcando celulares, tablets, relojes inteligentes y elementos similares en manos de los estudiantes.
La restricción alcanza no solamente a los momentos de clases, sino también a los recreos, horas de contraturno y toda actividad escolar. “Buscamos un espacio de aprendizaje más seguro y conectado con la realidad”, justificaron en su comunicado.

Con todo esto, la institución afirma que busca promover una comunicación presencial y respetuosa, disminuir las distracciones durante el dictado de clases y cuidar el bienestar emocional de sus estudiantes.
Los puntos principales del acuerdo establecen que no deben llevarse estos dispositivos al colegio. En caso que sí lo hagan, deben quedar apagados y guardados en la mochila hasta que salgan de la institución.
Según el documento institucional, si un alumno es sorprendido usando el teléfono dentro del colegio, se le hará, primero, un llamado de atención verbal. Si la falta se repite, se le retirará el dispositivo. El teléfono quedará bajo resguardo y no será devuelto al alumno, sino que deberá ser retirado personalmente por el padre o la madre. El hecho quedará registrado como una falta a los acuerdos de convivencia.
El colegio pone a disposición de padres y madres sus números telefónicos de contacto en caso que las familias requieran comunicarse por una urgencia con sus hijos. También están previstas algunas excepciones.
En este marco, se hace un pedido para que en los hogares se converse sobre el uso responsable de la tecnología y colaboren con el colegio en una medida que busca el bienestar integral de los estudiantes.

La mirada de las madres
Eugenia Farías, madre de un estudiante de cuarto año: “Me parece bárbaro. No pueden estar todo el día con el teléfono. Ahora prestan más atención en clase. Los alumnos se dispersan en el curso por el celular, aunque creo que en el recreo se lo tendrían que dar, porque ellos están mucho con las redes sociales. El año pasado se implementó y a nosotros nos pareció bien. Al principio le costó un poco a mi hijo, pero después se adaptó. No hubo ningún problema”.
Eliana Onnainty, madre de una estudiante de tercer año: “Si los canales de comunicación con la institución están aceitados, no le veo inconveniente. En el caso de mi hija, lo lleva apagado y lo prende a la salida para avisarme si hace algo después de clases. Sin embargo, en cuanto a la docencia, creo que el sistema educativo debe aggiornarse a los tiempos. El celular es imprescindible para los jóvenes. Y es una herramienta que, con los cuidados y restricciones necesarias, puede servir como complemento educativo y no ser un enemigo. Creo que también es una responsabilidad que los padres debemos asumir con respecto al uso del teléfono”.
Yamila Troillet, madre de un alumno de tercer año: “Me parece fantástica la medida, así como está. Ayuda a la concentración en el aula. Creo que no deben llevar teléfonos celulares a la escuela. Si los padres necesitamos algo, llamamos al número fijo del colegio. Y si los niños necesitan algo, nos llama la preceptora”.
Lorena, madre de una alumna de tercer año: “Estoy de acuerdo en que no usen el teléfono en clases, pero en el recreo, ¿qué pueden hacer los chicos más que sacarse una foto? Y espero que el pedido de no uso del teléfono abarque también a los profesores”.

Qué pasa en Córdoba y en otras provincias
El Ministerio de Educación de Córdoba aborda esta problemática desde una perspectiva de convivencia institucional, sin restricciones puntuales, mientras que en algunas provincias se avanzó en leyes prohibitivas o restrictivas según los niveles educativos.
Las regulaciones vigentes en Córdoba sí prohíben estrictamente filmar o grabar audios dentro de los establecimientos sin la debida autorización previa. De este modo, se fomenta que cada escuela elabore sus propios acuerdos de convivencia para regular el uso de la tecnología, priorizando el respeto y la privacidad.
En la provincia de Buenos Aires, se sancionó una ley en 2025 que prohíbe el uso de teléfonos celulares en las aulas de nivel primario. Esta medida está prevista para el ciclo lectivo 2026. En una línea similar, Neuquén aplica la Ley N° 3520, que restringe el uso de estos dispositivos en los niveles inicial y primario, permitiendo su ingreso a las aulas de secundaria únicamente cuando se utilicen con fines pedagógicos específicos.
Por su parte, Santa Fe también ha avanzado en la prohibición de celulares en las escuelas primarias. En el caso de la Ciudad de Buenos Aires (CABA), se han implementado restricciones operativas que incluyen, además, el bloqueo de plataformas de juegos como Roblox para mitigar riesgos de seguridad y adicción en el entorno escolar.
Resultados de estudios en Noruega
Estudios del Instituto Noruego de Salud Pública y la investigadora Sara Abrahamsson han analizado datos en escuelas que ya aplicaban estas prohibiciones, revelando beneficios significativos:
- Las consultas a psicólogos por síntomas de ansiedad y estrés disminuyeron un 60% en las niñas.
- Los casos de acoso escolar bajaron un 46% en niñas y un 43% en niños.
- Las calificaciones aumentaron, especialmente en matemáticas, y más estudiantes optaron por trayectorias académicas avanzadas.
- Los docentes reportan que los niños han vuelto a jugar y conversar físicamente durante los recreos.
Estas medidas en las escuelas forman parte de una estrategia nacional mayor.. El gobierno noruego también ha propuesto aumentar la edad mínima para acceder a redes sociales a los 15 años



