Ana, el símbolo de la marcha
“Era cotidiano asistir a las víctimas de violencia de género y nunca pensamos que nos iba a tocar este caso, tan cercano y tan doloroso”, indicó.
Ana Rosa Barrera es la última víctima de femicidio que se registra en Córdoba. Era trabajadora social y desempeñaba funciones en la Secretaría Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf). Su pareja, el viernes, admitió haberla matado.
Ayer Ana fue el símbolo de la tercera marcha #NiUnaMenos de Córdoba.
En primera fila estuvieron sus compañeras de trabajo. Y a último momento, la presencia de su mamá sobre el escenario conmovió a la multitud.
“Fue terrible, sabíamos que no se había ido, que algo le había pasado”, empezó diciendo Silvia Valero, compañera de Ana, mientras marchaba por primera vez en la convocatoria #NiUnaMenos.
Contó que Barrera era una gran trabajadora, respetuosa, que a veces llegaba enferma a cubrir su puesto. “Era cotidiano asistir a las víctimas de violencia de género y nunca pensamos que nos iba a tocar este caso, tan cercano y tan doloroso”, indicó.

