Tráfico de fauna. Rescataron más de 700 animales marinos exóticos en el Aeropuerto de Ezeiza
El hallazgo se produjo en el sector de cargas del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde se detectaron 33 cajas con fauna silvestre provenientes de Kenia, transportadas por la aerolínea Ethiopian Airlines.
En un importante operativo conjunto, las autoridades argentinas lograron interceptar un cargamento ilegal de más de 700 animales marinos exóticos que habían sido ingresados de contrabando al país.
El hallazgo se produjo en el sector de cargas del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde se detectaron 33 cajas con fauna silvestre provenientes de Kenia, transportadas por la aerolínea Ethiopian Airlines.
El cargamento, cuyo destino era el mercado clandestino de venta de especies, incluía una asombrosa biodiversidad: se identificaron 102 especies diferentes. Entre los ejemplares rescatados se encuentran peces cirujano, peces globo, peces león, peces mariposa, así como pulpos, cangrejos y estrellas de mar.
Un traslado en condiciones críticas La situación de los animales al momento del hallazgo era alarmante. Según informaron los organismos intervinientes, los ejemplares permanecieron más de 120 horas encerrados en bolsas plásticas dentro de las cajas de transporte.
Debido a las precarias condiciones del traslado y la prolongada espera en los depósitos de carga, muchos animales llegaron en estado crítico y, lamentablemente, varios murieron antes de recibir asistencia.
Operativo de emergencia y rehabilitación
Ante la gravedad del caso, la Fundación Temaikèn desplegó un operativo de rescate sin precedentes en su bioparque de Escobar.
Durante más de 28 horas de trabajo ininterrumpido, los especialistas acondicionaron diez piletones especiales equipados con sistemas de filtrado, calefacción y tratamiento químico del agua para estabilizar a los sobrevivientes.
Para garantizar la recuperación de los ejemplares, el equipo técnico llevó a cabo más de 500 procedimientos de aclimatación individual.
Estas tareas fueron fundamentales para evitar que los animales sufrieran cambios bruscos de temperatura o salinidad, factores que podrían haber comprometido su supervivencia tras el estrés del contrabando.

