"Legado". Colombia sacrificará a 80 hipopótamos que fueron llevados por Escobar
La medida busca frenar la reproducción descontrolada de esta especie, que fue declarada exótica invasora y representa un grave peligro para los ecosistemas y la seguridad de la población.
El gobierno de Colombia anunció este lunes un plan para aplicar la eutanasia a 80 hipopótamos, descendientes de los ejemplares introducidos ilegalmente por el narcotraficante Pablo Escobar en la década de 1980.
La medida busca frenar la reproducción descontrolada de esta especie, que fue declarada exótica invasora y representa un grave peligro para los ecosistemas y la seguridad de la población.
Una herencia peligrosa que se salió de control
Lo que comenzó como un capricho excéntrico de Escobar, quien trajo cuatro ejemplares de África para su zoológico personal en la Hacienda Nápoles, se convirtió en un problema de grandes dimensiones tres décadas después.
Actualmente, se estima que existen cerca de 200 hipopótamos viviendo en estado salvaje, principalmente en el río Magdalena. Sin una intervención efectiva, las autoridades advierten que la población podría ascender a 500 ejemplares para el año 2030.
La ministra de Ambiente, Irene Vélez, explicó que la ciencia fue clara desde 2022: es imperativo reducir la población para salvar los ecosistemas locales. El hipopótamo es el tercer animal terrestre más grande del mundo y, debido a su carácter territorial y agresivo, representa una amenaza letal para campesinos y pescadores de la región.
Los motivos del sacrificio: mutaciones y fracaso en traslados
La decisión de recurrir a la eutanasia surge tras el fracaso de los intentos por reubicar a los animales en otros países. Según detalló la ministra Vélez, se detectó una mutación genética importante debido a la endogamia (reproducción entre parientes cercanos), lo que provocó malformaciones, como una registrada en sus bocas. Esta condición hizo que otras naciones se resistieran a aceptar a los ejemplares.
Detalles del plan y costos económicos
El operativo, que comenzará en el segundo semestre de este año, se centrará en los individuos localizados en la Hacienda Nápoles y en la Isla del Silencio. El proceso contempla dos métodos:
- Eutanasia física y química: incluye la captura, sedación y administración de fármacos aprobados por expertos.
- Altos costos operativos: el sacrificio de cada animal tiene un costo aproximado de 14.000 dólares.
Aunque también se realizaron esterilizaciones, estas resultan sumamente costosas (cerca de 10.000 dólares cada una) y conllevan riesgos mortales tanto para los veterinarios como para los propios animales debido a reacciones a la anestesia.
Por ello, la eutanasia se presenta como la medida necesaria para controlar una especie que, lejos de su hábitat natural, no tiene depredadores y altera el equilibrio ambiental de Colombia.

