Amamos el fin del mundo
La gran apuesta es que haya un “per saltum” del Juicio Final, al menos hasta 2099. Edgardo Litvinoff.
Parece que el 21 de diciembre viene el fin del mundo, según el calendario maya. Durante siglos, a nadie le importó de los mayas más que hacer remeras para los turistas que visitan el sur de México. Pero ahora resulta que se termina el "calendario de la cuenta larga", de 5.125 años, y muchos interpretan que ha sido tiempo más que suficiente para dejar de matarnos entre nosotros y pasar a la fase masiva de autor externo. No está del todo claro cómo será el final: para algunos se tratará de una transformación mesiánica espiritual de la humanidad, pero se haría muy difícil porque no en todos los países pasan 6,7,8 .Una de los teorías habla de un choque con el planeta Niburu, astro imaginado por un escritor azerbaiyano, tan real como la frase "no es momento de hablar de candidaturas". Esta predicción se basa en el movimiento detectado en la Nasa por una explosión cósmica espacial. El problema es que ese mismo día, a la misma hora, Andrea Rincón y Cinthia Fernández chocaron de atrás por accidente, durante un ensayo de Bailando por un sueño. De allí la confusión de choques cósmicos.Otros especialistas aseguran que la Tierra se destruirá por un asteroide errante, pero nadie lo cree seriamente: el vicepresidente Amado Boudou camina de aquí para allá sin rumbo y aún no le provocó ningún daño ni siquiera a un Gobierno.La teoría que se refiere al agujero negro en el que desapareceremos no sería tan descabellada para la clase media si la inflación sigue en estos niveles y el piso de Ganancias no se toca: al menos los salarios están bastante cerca de esa región del universo.La última hipótesis es la de la gran actividad solar que provocaría una tormenta electromagnética capaz de cortar la energía y las comunicaciones del planeta. Pero eso no sería un problema serio para los cordobeses de algunos barrios, acostumbrados a pasar el verano con el servicio de Epec.La gran apuesta es que haya un per saltum del Juicio Final al menos hasta 2099. A comprar. Y2K, 11-S, 7-D... ahora dicen que el 21-D (21 de diciembre) es la próxima. La gente ama los plazos para poner fin a las incertidumbres. Además, amamos las claves alfanuméricas para referirnos a las catástrofes. Mientras más crípticas, más aptas para hashtag de Twitter. En algunos países ya se venden como pan caliente los kits de supervivencia para el eventual fin del mundo: mochilas con linternas, cantimploras, mantas térmicas y comida liofilizada, que puede durar 30 años y tiene el mismo gusto que los medallones de pollo del Paicor. Raro que se vendan tantos de esos kits , teniendo en cuenta que el fin del mundo por lo general significa que no quedarán ni los mosquitos del Parque Sarmiento. ¿Será sólo para gastar la plata en cualquier porquería antes de que termine todo? Si es por eso, el futuro llegó hace rato.

