Ambiente. La AGN cuestionó la paralización de los planes de remediación en "El Chichón"
Un informe del organismo de control revela que el plan de remediación ambiental en el predio ubicado junto a Dioxitek, en Alta Córdoba, permanece paralizado desde 2017. La auditoría advierte sobre la falta de seguros obligatorios, la ausencia de planes de emergencia y el uso de datos de suelo desactualizados.
La Auditoría General de la Nación (AGN) presentó los resultados de un examen realizado sobre el desempeño de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea) en relación con el Proyecto de Restitución Ambiental de la Minería del Uranio (Pramu).
El informe técnico, que abarca el período comprendido entre el 1 de enero de 2023 y el 31 de diciembre de 2024, pone especial énfasis en la situación crítica del sitio "El Chichón", ubicado en la ciudad de Córdoba, y en las deficiencias estructurales del programa a nivel nacional.
Este informe de la Auditoría General de la Nación es parte de un estudio muy extenso que evalúa el desempeño de la Cnea en la ejecución del Pramu entre 2023 y 2024.
El documento, publicado en las últimas horas, revela que, tras décadas de vigencia, solo se ha saneado uno de los ocho sitios previstos, lo que representa un avance de apenas el 12,5%. Se identifican fallas críticas en la gestión de permisos ambientales, falta de títulos de propiedad sobre los terrenos afectados y programas de monitoreo radiológico insuficientes o desactualizados.
Además, la auditoría destaca una reducción presupuestaria real del 51% en 2024 y una escasez de personal técnico especializado para cumplir con las tareas de remediación. El informe concluye con recomendaciones urgentes para regularizar la gobernanza, garantizar la transparencia comunicativa y asegurar la seguridad ambiental de las comunidades cercanas a los pasivos mineros.

Hallazgos ambientales en El Chichón
El sitio denominado "El Chichón" está localizado en el predio de la Regional Centro de la CNEA, en barrio Alta Córdoba, dentro del ejido urbano de la ciudad de Córdoba. En este lugar se encuentran depositadas y enterradas colas de mineral producto de la antigua explotación de uranio. Un compromiso efectivo en su remediación es parte de las negociaciones por la prórroga que pide Dioxitek para seguir operando en Córdoba.
El informe explicita por qué se lo denomina "El Chichón": la disposición de estos residuos genera una leve elevación en el terreno que otorga el nombre al sitio, dice, didáctico, el informe de la AGN.
De acuerdo con los programas de monitoreo ambiental analizados por la AGN, se confirmaron desviaciones en los parámetros de calidad de agua y sedimentos. El informe de auditoría precisa textualmente: “en El Chichón, además de la persistencia de nitratos por causas antrópicas de la ciudad de Córdoba, se identificaron concentraciones de uranio y sulfatos superiores a los límites, lo que confirma la influencia de los pasivos ambientales históricos”.
A pesar de la ubicación urbana del predio y la presencia de estos contaminantes, el equipo de auditoría detectó que los estudios técnicos utilizados para evaluar el impacto en el suelo carecen de actualidad.
El Pramu realizó en abril de 2023 un análisis de resultados químicos del piso del sitio, pero el informe advierte que “los datos de composición informados corresponden al año 2015”.
Asimismo, el organismo de control resaltó que “se desconocen los valores de fondo natural de los suelos de Córdoba, en relación con las actividades del sitio, lo cual debería ser analizado con el fin de comparar estos valores con los determinados en el suelo donde se encuentran los pasivos ambientales”.

Parálisis administrativa y falta de permisos
La remediación de El Chichón se encuentra detenida debido a la falta de acuerdos entre la CNEA, la provincia y el municipio de Córdoba. Desde el año 2017, la CNEA presentó un proyecto cuya alternativa técnica consistía en el traslado de los residuos mineros hacia el sitio Los Gigantes. Sin embargo, esta opción no fue autorizada por las autoridades locales. Al respecto, la AGN señala en sus hallazgos una “inacción del Pramu, el PNGRR y la GASNyA en la toma de decisiones que resuelvan estas problemáticas durante el período auditado”. El informe destaca que el auditado no impulsó gestiones efectivas ante la ciudad y la provincia para obtener los permisos ambientales necesarios, a pesar de tratarse de un trámite iniciado hace siete años. En febrero de 2024 se intentó una reunión entre las partes que fue cancelada por decisión de las autoridades provinciales.
Riesgos operativos y falta de seguros
Otro punto de preocupación resaltado por la auditoría es el incumplimiento de normativas de seguridad ambiental. El sitio Córdoba, que incluye a El Chichón, alcanzó un Nivel de Complejidad Ambiental (NCA) de 16 puntos en agosto de 2024. Según la Resolución SAyDS 481/11, cualquier establecimiento con un puntaje superior a 14,5 debe contar con un seguro ambiental. Al cierre del período auditado, la Cnea no había concretado la contratación de dicho seguro.
Asimismo, se constató que el predio carece de protocolos de respuesta ante incidentes. El informe de la AGN es taxativo al afirmar que el sitio “no cuenta con un Plan de Emergencia formalmente constituido”. Esta carencia cobra mayor relevancia dado que los planes de emergencia analizados en otros sitios tampoco cuentan con una identificación y evaluación de riesgos ambientales derivados de situaciones climáticas extremas, como precipitaciones abundantes o fuertes vientos, que podrían desencadenar la dispersión de contaminantes.
Contexto general: El rezago del PRAMU
La situación de El Chichón se enmarca en un contexto de baja ejecución del Pramu a nivel nacional. Desde la formalización del proyecto en el año 2000, solo se ha completado la remediación del sitio Malargüe en Mendoza, lo que representa apenas un “12,5% de ejecución al 31/12/2024” respecto de los ocho sitios definidos originalmente.
La AGN identificó debilidades estructurales que afectan la sostenibilidad del programa:
- Falta de Plan Estratégico: Desde la sanción de la Ley 25.018 en 1998, no ha habido un Plan Estratégico de Gestión de Residuos Radiactivos (PEGRR) formalmente aprobado por ley del Congreso Nacional.
- Ausencia de Fondo Específico: Existe un incumplimiento de los artículos 13 y 14 de la mencionada ley, dado que “no se ha constituido el Fondo para la Gestión y Disposición Final de los Residuos Radiactivos”, lo que obliga al programa a depender exclusivamente de asignaciones presupuestarias variables.
- Reducción de Recursos: En términos reales, el crédito presupuestario asignado al Pramu en 2024 sufrió una “pérdida estimada del 51% respecto del año 2023”.
Deficiencias en el Sistema de Gestión de la Calidad
El examen de la AGN también reveló irregularidades en la documentación técnica y los informes de resultados de los monitoreos ambientales y radiológicos en todos los sitios. Se detectaron “procedimientos sin fecha de vigencia y/o firmas de los intervinientes”, así como “inconsistencias en fechas de elaboración de informes de resultados”.
En varios casos, los informes de monitoreos realizados en 2023 se terminaron de confeccionar y liberar recién en el año 2025, lo que, según el organismo de control, “limita la capacidad de acción del organismo ante la necesidad de tomar medidas correctivas o de mitigación necesarias”.
Recomendaciones de la AGN
Ante la gravedad de los hallazgos, la AGN emitió una serie de recomendaciones a la Cnea, instándola a realizar una “revisión integral de la estrategia y operatividad del Pramu” y a definir metas realistas y plazos concretos.
Específicamente para los sitios pendientes en la provincia de Córdoba, se recomendó “impulsar de manera inmediata la tramitación de permisos ambientales ante las autoridades provinciales y municipales correspondientes” y regularizar la contratación de los seguros ambientales obligatorios.
El informe concluye que la materialización de estas remediaciones es una condición necesaria para asegurar que la actividad nuclear se desarrolle de manera responsable, especialmente en un contexto donde el Estado Nacional busca revalorizar esta transición energética.




