“Advirtieron que podía volver a matar”
Guillermo Friedrich, abogado querellante de la familia Patiño, subrayó ayer que durante el juicio los peritos advirtieron que el hecho podría repetirse en un futuro. La condena de reclusión perpetua solicitada por la querella y ratificada por el Tribunal Superior de Justicia no alcanzó para evitar una nueva víctima.
Caía la tarde del domingo 12 de marzo de 2006. En una casa de un familiar, en un humilde barrio de Villa General Belgrano, estaban terminando de celebrar el bautismo de Selene, de apenas tres meses de edad. De repente, Franco Benítez (24), tomó a su hija en sus brazos y se encaminó hacia su vivienda, a unas pocas cuadras. Sabrina Patiño (20), su pareja y mamá de la pequeña, lo siguió.
Al otro día, la Policía se topó con un cuadro macabro e inédito en la pequeña localidad turística: madre e hija yacían asesinadas en una habitación. La niña, con un alambre en su cuello, en su cuna tapada por el colchón. La joven, había sufrido una fuerte golpiza y habría estado horas agonizando.
De inmediato, todas las sospechan apuntaron a Benítez, que mantenía un vínculo paralelo con una mujer de Embalse, con la que también tenía hijos. Ambas sabían de la existencia de la otra.
El comisario inspector retirado Miguel Ramírez, a cargo de Investigaciones en ese momento, contó que esa madrugada el asesino llegó a Embalse y le confesó a su otra mujer, con quien también tenía hijos, el doble crimen.
Apenas la Fiscalía libró la orden de detención en su contra, se produjo una persecución que terminó con Benítez acorralado, en el cerro de los Enamorados, en la zona del dique. Sin salida, se arrojó al canal y cayó por la pared de más de 30 metros del salto del vertedero. Fue arrastrado por el río de donde fue rescatado de entre unas piedras por los bomberos. “Nosotros no sabíamos qué pasaba, lo estabilizamos porque estaba quebrado y lo ayudamos a subir a una ambulancia, después entendimos por qué los policías lo insultaban”, señaló el bombero Martín Bustos, actual jefe del cuartel. Benítez sufrió lesiones menores.
Guillermo Friedrich, abogado querellante de la familia Patiño, subrayó ayer que durante el juicio los peritos advirtieron que el hecho podría repetirse en un futuro. La condena de reclusión perpetua solicitada por la querella y ratificada por el Tribunal Superior de Justicia no alcanzó para evitar una nueva víctima.
“Tanto el psicólogo como el psiquiatra dijeron que podía comprender la criminalidad de sus actos y que si tenía la oportunidad, podría volver a cometer esos actos”, recordó el profesional.
Ayer desde Mumala, Betiana Cabrera Fasolis reclamó al Servicio Penitenciario por el nuevo femicidio cometido por Benítez: “Esto desnuda la negligencia y la falta de pericia con la que funcionarios del Estado provincial abordan una problemática tan compleja como la violencia de género”.

