Acá, fabricante de cucuruchos y peluquero
Dugoni tiene un relato sereno y una mirada siempre positiva y sin rencor, aun sobre la cruel historia que le cambió la vida.
En 1949, llegó a Argentina y enfiló hacia suelo cordobés, donde en Las Varillas se había instalado su hermano Dionisio.En estas tierras, con los años, formó su familia junto a su mujer Norma Sanmartino. Aquí nacieron sus hijos Marina y Marcelo. Se dedicó a la fabricación de cucuruchos de helados y al oficio de peluquero. "Cuando estás prisionero, así, la única cuestión es sobrevivir, de cualquier forma", asegura. Daniele hasta rescata anécdotas, entre tanto terror. "Pasábamos hambre. En un campo tenía un capataz que siempre se traía un sándwich de su casa. Una vez, vinieron a buscarlo y se alejó del depósito. Entonces se lo robé, me fui al baño y creo que me lo tragué entero. Fue como un manjar, era de fiambre y queso. Me di un gustito, único en esos dos años", comenta.También recuerda cómo dos veces salvó su vida de milagro. "Una vez nos agarró un bombardeo de aviones que tiraban a las vías dónde estábamos trabajando. Nos escondimos en un vagón, las bombas destruyeron la máquina y el otro vagón que había", relata. "Otra vez no refugiamos en unos árboles y esquivamos las balas que iban y venían, entre los troncos", acota.

