Córdoba. Abrir oportunidades: más de 200 niños, niñas y adolescentes pasaron por familias de acogimiento sus primeros meses
Son los primeros resultados del programa Más Familias, que agrega modalidades de asistencia para menores sin cuidados parentales. El objetivo es evitar que vayan a residencias y la institucionalización.
En julio de 2025, la Secretaría General de Salud y Desarrollo Humano lanzó el programa Más Familias con el objetivo de “desinstitucionalizar” a niños, niñas y adolescentes (NNyA) alojados en Organizaciones de Gestión Asociadas o en residencias de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SeNAF).
La propuesta surge como respuesta al incremento de menores en situación de vulnerabilidad familiar percibida por el área a cargo. Liliana Montero, titular de la Secretaría, afirmó contundentemente: “La solución no es abrir más residencias”.
Seis meses después, son más de 200 niños los que se beneficiaron con las modalidades que el programa plantea, y 261 familias cordobesas las que abrieron las puertas de su hogar.
Solo en el mes de enero, 26 NNyA evitaron pasar por instituciones de resguardo mientras se solucionaban las circunstancias que los alejaron de su familia de origen.
Más Familias se suma a un trabajo continuado con las familias de acogimiento, que inició formalmente en Córdoba hace 15 años. En el camino, se consiguieron medidas que pretenden facilitar las tareas de cuidado y captar más interesados en brindar su ayuda.
El factor económico es clave en este sentido. Es por eso que aquellos que se suman a las modalidades de “Familias para Familias” o “Referentes Socioafectivos” perciben el equivalente al componente de cuidado de la canasta de crianza definido por el Indec.
Por otro lado, el decreto 5/2023 logró que todos los niños sin cuidados parentales sean beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo hasta los 17 años. A su vez, en caso de acoger bebés, la SeNAF provee pañales y leche.
“Nuestra intención es que cada vez se sumen más familias, y lograr expandirlo mucho al interior de la provincia, porque el programa siempre estuvo muy concentrado en la Capital”, afirmó Montero, de cara a los primeros seis meses del proyecto.
Actualmente, solo 144 de las familias que forman parte del programa viven fuera de la capital cordobesa.
Modalidades varias
El programa Más Familias suma otras posibilidades de cuidado de NNyA, además de las tradicionales familias de acogimiento, representadas en el programa bajo el nombre “Familias para Familias”.
Las tareas de cuidado en este caso se extienden, mientras la medida excepcional que apartó al menor de su espacio familiar original se resuelve: retornan al hogar o entran en estado de adoptabilidad.
El programa tiene una convocatoria permanente, sin fines de adopción. “Lo mejor para todo niño es crecer en un espacio familiar, potenciar este programa en distintas modalidades pretende asegurarles ese espacio”, aseguró Montero.
En caso de no tener tanta disponibilidad, es posible inscribirse en otras figuras: las “Familias de Acompañamiento y Apoyo”, que colaboran con otras familias que sostienen tareas de cuidado, y “Familias de Resguardo Inmediato”, que acogen menores por cortos periodos de tiempo en situaciones de urgencia.
Además, se abre la posibilidad de ser “Referentes Socioafectivos”. Este formato supone acompañar a NNyA en tareas fuera de la residencia en donde se aloje (visitas médicas, actividades culturales, contención emocional), sin exigencias de convivencia. “No es un esquema cerrado y muta según las personas”, explicó Montero.
Aunque el programa no exige adopción ni cuidado permanente, hay muchos casos en los que la relación deviene en ello con naturalidad. Ya hay en Córdoba 37 referentes socioafectivos, y seis casos en los que el menor cumplió 18 años, pero el vínculo se sostuvo.
Cómo sumarse
La iniciativa busca interpelar a familias de todo tipo (monoparentales, homoparentales, con o sin hijos, etcétera), para que puedan recibir a niños, niñas y adolescentes que lo necesitan.
Para postularse al programa, es necesario llenar un formulario online y especificar la modalidad en la que se desea participar. El equipo técnico de la SeNAF organiza entonces una primera entrevista informativa en la que dejan en claro el componente excluyente del programa: no pueden inscribirse quienes estén en el Registro Único de Adoptantes.
En esa instancia, se evalúan las posibilidades según el perfil de cada familia. “Generalmente, hay más predisposición para recibir niños de 0 a 5 años. Sin embargo, insistimos en el acompañamiento de otras edades. Niños escolarizados y adolescentes son la población que predomina en las residencias”, destacó Liliana Gaitán, directora del área de Fortalecimiento Familiar de la SeNAF.
Si la familia se considera apta, se realizan otras entrevistas y evaluaciones. Una vez dentro del programa, desde SeNAF se ponen en contacto si ingresa al sistema alguna infancia o adolescencia que pueda ser asistida por ese inscripto.
“Hace falta que quienes están alojados en las residencias tengan la oportunidad de incorporarse a una familia”, subrayó Gaitán.
“Son hijos con las alas listas para volar”
Eugenia (50) soñó con abrir las puertas de su hogar para acoger a niños que lo necesiten desde muy joven. La experiencia con su propia familia la llevó a aprender de tías, abuela y madre asistiendo a las infancias de esta manera.
Así, cuando su marido Juan (55) y sus hijas de 14 y 19 años accedieron a ser familia de acogimiento, dieron el primer paso para cumplir un deseo formado mucho tiempo antes. “Es una tarea en familia, no se puede hacer de otra forma”, destacó Eugenia.
Hace dos años, se acercaron a la SeNAF para inscribirse en el programa “Familias para Familias”. Al día siguiente, recibieron el llamado que transformó su mundo. Su camino inició con un niño de 3 años que necesitaba ser acogido de urgencia. Desde entonces, por su casa pasaron ocho NNyA. “Todos necesitamos alguna oportunidad”, resumió Juan.
“Comprendí que es un ida y vuelta: vos le hacés un bien al niño que acogés, y ellos te hacen un bien a vos y a la familia”, aseguró Eugenia. Actualmente, viven con ellos una bebé de 8 meses, y dos niñas de 3 y 4 años.
Desde un bebé recién nacido con síndrome de abstinencia hasta una adolescente a días de cumplir 15 años, la experiencia de estos años fue siempre desafiante y transformadora. “Llegan a romper estructuras de pensamiento y rutinas, te cambian la vida”, apreció Juan. “Con esta experiencia, aprendí a ser más tolerante, a no enojarme tanto, a entender más”, admitió por su parte Valentina, hoy con 16 años.
Eugenia sostuvo que es difícil aprender a soltar y entender la función de “puente” hacia otra familia que espera a esos NNyA con amor. “Digo que son hijos con las alas desarrolladas, listos para salir del nido”, expresó.







