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Abandono y repetición sin solución

¿Cómo se comporta nuestra sociedad respecto de la inclusión en el sistema educativo? Por Mariano Narodowski.

10 de septiembre de 2012 a las 12:24 a. m.
Por Mariano Narodowski, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella
Abandono y repetición sin solución

Existen dos procedimientos para entender cómo se comporta la sociedad respecto de la inclusión en el sistema educativo. El primero consiste en observar cuántos alumnos son excluidos de la educación (lo que se llamaba “deserción”).

En los últimos 20 años, Argentina ha incluido muchos alumnos en su educación, pero, lamentablemente, casi la mitad de ellos no llegan a finalizar el secundario y abandonan, sobre todo en sus inicios (ver Uno de cada tres está atrasado en la escuela). Además, cuanto más pobre sea el hogar del estudiante o la provincia en la que vive, menos chances tendrá de permanecer y terminar la escuela completa.La segunda manera es determinar la "sobreedad". ¿Cuántos estudiantes permanecen en la escuela pero con más edad de la que corresponde para cada año de estudio? Esto ocurre porque el estudiante desertó y luego volvió a la escuela o porque repitió el curso: se los llama "repetidores".En la Argentina, la sobreedad es muy alta y llega casi al 40 por ciento de los estudiantes secundarios, lo que indica la existencia de mucha repetición escolar. Lamentablemente, en las escuelas de las provincias y los barrios más pobres la sobreedad es, paradójicamente, más baja: allí ni repiten y se ven forzados a abandonar. Muchos terminan siendo "excluidos absolutos": ni estudian ni trabajan. Decidir la repetición de un alumno porque no alcanza el nivel pretendido es una práctica surgida en el siglo XVII, cuando se entendía que sólo se aprendía insistiendo una y mil veces en lo mismo. El consenso académico actual indica que la repetición sólo sirve si la escuela se hace cargo del repetidor, esto es, si no lo deja solo. Si esto no ocurre, como en la Argentina, los alumnos repetirán hasta abandonar. Pero lo más grave es que el abandono y la sobreedad se mantienen trágicamente constantes en la última década en la Argentina.Después de un formidable crecimiento económico, la única política educativa relevante ha sido derogar leyes y aprobar nuevas, mientras el sistema educativo reproduce sus problemas históricos.