ADN. El 80% del envejecimiento de la piel no es genético y puede prevenirse: la ciencia que lo explica
En el Día del ADN, la dermatología pone el foco en la epigenética y en cómo los hábitos cotidianos aceleran o frenan los signos visibles del envejecimiento cutáneo. Qué tener en cuenta.
Durante décadas se asumió que el envejecimiento de la piel era, en gran medida, inevitable. Los genes heredados, la estructura de cada cutis, el paso del tiempo. Sin embargo, la dermatología contemporánea viene modificando esa premisa con evidencia concreta.
Verónica Tosi (MN 116620), médica dermatóloga de La Roche-Posay, sostiene que sólo el 20% del envejecimiento cutáneo tiene origen genético. El 80% restante depende de factores externos y, por lo tanto, es controlable y prevenible.
Qué estudia la epigenética

La epigenética no modifica el código del ADN sino que analiza cómo ciertos genes se activan o desactivan según el entorno y los hábitos de vida. En la piel, eso se traduce de manera visible.
La exposición solar, la contaminación ambiental, la alimentación y los patrones de sueño inciden directamente sobre la aparición de arrugas, la pérdida de firmeza, la falta de luminosidad y la capacidad regenerativa de las células.
Factores cotidianos que, acumulados a lo largo del tiempo, definen en gran medida el aspecto de la piel.
"Entender que el destino de nuestra piel no está escrito sólo en los genes, sino también en nuestras decisiones diarias, marca un antes y un después en la dermatología", señaló Tosi. "Con la llegada de soluciones basadas en la epigenética, el enfoque deja de ser puramente estético para transformarse en una reparación celular inteligente".
Cómo afecta la epigenética a la piel

La piel está constantemente expuesta a factores ambientales que pueden afectar a su salud y su aspecto. La epigenética desempeña una función fundamental en la reacción de la piel a estos factores, pues determina su capacidad de reparación y de respuesta a la inflamación y la producción de colágeno.
Las modificaciones epigenéticas pueden tener numerosos efectos sobre la piel, pero se necesitan más estudios para descubrirlos y saber cómo operan.
Ejemplos del impacto de los cambios epigenéticos en la piel:
- Exposición a rayos UV y envejecimiento de la piel
- Contaminación e inflamación
- Dieta y salud de la piel
- Estrés y sensibilidad de la piel
- Sueño y regeneración de la piel
- Ejercicio y producción de colágeno
Cómo conseguir una piel sana

Para conservar el aspecto saludable de tu piel, es preciso reforzar los procesos naturales del cuerpo.
Consumir alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes es beneficioso para la función protectora de la piel, para atacar a los radicales libres que la dañan y para reducir el estrés celular
Dormir es esencial para la reparación de la piel. Al descansar, la piel trabaja para reparar el daño y renovarse. Intentar alcanzar entre 7 y 9 horas de sueño de calidad cada noche para mantener este proceso natural y tener una piel sana y radiante.
Los rayos UV dañan la piel a lo largo del tiempo, provocando arrugas y quemaduras solares. Usar protector solar es crucial para proteger la piel y mantenerla a salvo de estos daño.
El estrés favorece la aparición de brotes y adelanta la aparición de los signos de envejecimiento. Relajarse con actividades como la meditación y tomarse un tiempo para uno mismo a diario ayuda a calmar la piel y mantenerla limpia.




