La otra Villa veraniega
Poética descripción de los calurosos días de enero de hace un siglo en Villa Allende.
Villa Allende constituye una nota altamente simpática en el armonioso concierto de los centros veraniegos, por la belleza de sus paisajes, encantos naturales, deliciosa temperatura y fina sociedad de que allí se disfruta.
Grupos encantadores de niñas de aterciopelada tez, tostada ligeramente por los rayos de Febo, luciendo sus mejores gracias juveniles desfilan en egregio conjunto por la villa, formando graciosas cadenas blancas, en que cada eslabón es una flor lozana y esplendente del artístico jardín.
Los atardeceres suaves y serenos de supremos atractivos ofrecen singular hermosura en Villa Allende: el Sol ocultándose en lontananza declina sus rayos de oro, lentamente, confundiéndose las tintas claras del día con las medias tintas de un crepúsculo soberanamente hermoso: poco a poco invaden las sombras, va obscureciendo y por último las negras tintas de la noche apagando las indecisas claridades de la penumbra alejan aquellos corazones juveniles que laten fuertemente en un tic tac acompasado embargados de gratas emociones.
Instantes más tarde el sublime planeta de la noche disipando las sombras aparece en el inmenso dombo del Cielo poético y esplendoroso, inundando el ambiente de suaves claridades…. Henri Fall.
Publicado en enero de 1913 en La Voz del Interior.
(Nota: la foto es de Villa Allende, 1927)

