El imperativo de la belleza
Todo lo que una verdadera dama debe y no debe hacer para conservar su hermosura y lozanía.
Preceptos higiénicos para las damas. La célebre Lina Cavalieri habla de la importancia que tiene el cuidado de los ojos, amenazados de los grandes enemigos: el cansancio y el polvo. Para evitar lo primero prohíbe en absoluto la lectura con la luz artificial y en caminos de hierro y para lo segundo, aconseja que se laven dos veces al día con agua de rosas. Recomienda también que, durante el día, se dejen reposar los ojos, cerrándolo de vez en cuando, para evitar su continua tensión y desgaste. En fin, para terminar, señala algunos detalles importantes que toda mujer debe tener en cuenta: no comas demasiado, no os mordáis los labios, no leáis en una habitación mal alumbrada, no os quedéis varios días sin salir, no hagáis gestos al hablar, no llevéis un hombro más alto que el otro, no salgáis inmediatamente después de lavaros la cara y no olvidéis que la salud es la base de la belleza. Esto recomienda Lina y esto hacen hoy en día muchas mujeres deseosas de conservar su salud y su hermosura.
(Publicado en La Voz del Interior, diciembre de 1912)

